domingo, 16 de marzo de 2014

Diario de Viaje Roma 2014 - Jornada 3 - El Vaticano

Hoy es viernes 28 de Febrero.

¡¡¡ Esta lloviendo!!! Finalmente se cumplen las previsiones, y el día se ha levantado nuboso y con lluvias, por el momento poca, pero lluvia al fin y al cabo y se espera que se lleve así todo el día. Lástima.


Hoy, al igual que ayer, nos hemos levantado a las 7:30 de la mañana, para pasar primero por el gran y buen buffet que el hotel nos tiene preparado para el desayuno. Hay que retomar fuerzas, que hoy de nuevo hay mucho que ver.






Hoy vamos a dedicar el día a los Museos Vaticanos, la Basílica de San Pedro y los alrededores. Para evitar colas y perdidas de tiempo, ya traigo reservados los billetes de entrada a los Museos Vaticanos. Se pueden comprar desde la web oficial del Vaticano (puedes pulsar aquí), de modo que cómodamente desde casa, y con semanas de antelación, ya teníamos las entradas para el día de hoy a las 11 de la mañana. (Sí, se elije día y hora, y el único requisito es estar allí media hora antes).


Bueno, pues allá que vamos. De nuevo pasamos por nuestro punto de conexión, Termini, hoy con más motivo, porque El Vaticano es lo más lejos que nos vamos a desplazar desde nuestro hotel. Tomamos de nuevo el metro, pero hoy la línea A (que recorre Roma de Este a Oeste), y nos bajamos en la parada CIPRO-MUSEI VATICANI, que es la más cercana al museo como su nombre indica.


Nada más bajarnos en dicha parada, empieza a diluviar, así que nos tenemos que resguardar de la lluvia bajo los paraguas (mi prima se lo dejó en el hotel, pero pudo comprar a personas que hay en las salidas de los metros, que intentan ganarse la vida vendiendo cosas, y hoy todos vendían paraguas). Yo me resistía a pensar que se iba a llevar todo el día lloviendo y por el momento me valía mi chaquetón con gorro.


Con el tema de la lluvia, no estábamos muy bien orientados, ya que no nos fijamos hacía donde íbamos al tomar una de las varias salidas que tenía esta parada
, así que tuvimos que preguntar para poder llegar a la entrada del Museo Vaticano. No hubo mucho problema, sólo tuvimos que atravesar dos calles y subir una tercera por unas escaleras (que a mi madre no le hizo ni pizca de gracia, por cierto) y llegamos a la hora indicada. Una vez allí, y a pesar de la lluvia, comprobamos que (tal y como esperaba) había dos colas, y en una de ellas se indicaba que podían pasar aquellos que ya llevábamos entradas, y ¡¡¡ ta-chan !!! era donde menos gente había... entramos enseguida, y, aliviados por estar bajo techo, nos ubicamos un poco en la entrada.

Yo ya estuve por aquí hace unos años, pero la verdad que no recordaba la entrada como me la encontré. Se nota que se han modernizado. Para empezar me llama la atención que tenemos que pasar por unas puertas de seguridad como los que hay en los aeropuertos (ya no recordaba que dejamos Italia, que El Vaticano es un país independiente) y que seguramente además, estamos en uno de los lugares con mayor control de seguridad en el mundo. Tras comprobar que vamos con buenas intenciones, tenemos que pasar por una de las ¿Cuántas había, 5, 6, 7, 8? taquillas para o bien comprar las entradas, o como en nuestro caso, simplemente enseñarlas. Bien, pues ya estamos dentro. ¡¡¡ Pues no!!! Aún hay que subir (ya sea por escalera normal o mecánica) a una planta superior, donde ya sí te indican las diferentes zonas del museo y tú ya vas eligiendo por donde empiezas y qué quieres ver.





Ni que decir tiene que el museo estaba lleno de gente, de grupos de chavales con sus profes, con grupos de personas numerosas y de gente como nosotros, de una cantidad más reducida, pero en general, había mucha gente, aunque la gran amplitud de las salas y de los accesos, nunca nos dieron sensación de agobio.Entre todos los lugares y monumentos que queremos ver en Roma, tenemos con una X bien grande la Capilla Sixtina, la grandiosa composición realizada por Miguel Ángel entre 1536 y 1541, así que en el momento que vimos una indicación con su nombre, para allá que fuimos.






La visita de hoy, ya tengo que decir de antemano, que no la vamos a aprovechar, y me explico. Vamos a empezar a ver restos de la antigua Roma, junto con tapices, cuadros y restos de edificios renacentistas y medievales, los cuales, no vamos a ser capaces de comprender y de apreciar, sólo visualmente, todo lo que encierra y todo lo que significa cada una de esas obras, debido a nuestra incultura en pintura y en arquitectura en general, así que si pueden ir con una guía, ya sea real o virtual (una grabación en el móvil por ejemplo) mejor. Yo llevaba una en el móvil, pero no era plan de ponerme a escucharlo yo sólo y pasar de mi prima y mi madre, pero es muy aconsejable ir comprendiendo la historia de esos impresionantes cuadros, esos frescos que decoran tanto las paredes como los techos de los pasillos por los que vamos pasando, y que tienen tanto que decirnos. Ni que decir tiene, valga la redundancia, que nos llevamos casi 3 horas por el museo y todo lo que se ve por allí o te deja la boca abierta, o no paras de decir frases como "Mira que bonito", "Mira, mira eso", "¿Has visto eso de ahí?, "Mira ese cuadro", y similares.





Los primeros pasillos estaban decorados con unos tapices enormes, en las paredes, de diferentes siglos (la mayoría del XV ó XVI) sobre escenas de la biblia. A continuación, otro pasillo enorme, con frescos en las paredes y en los techos. A continuación otro pasillo con más tapices, esta vez con escenas de reyes, y personas de alta alcurnia, o escenas importantes de la antigüedad, como uno en el que se hablaba de Carlo Magno. A todo esto, decir que cada pieza expuesta, ya fuera un tapiz, un resto arquitectónico o una pintura, tienen su correspondiente placa informativa, unas más extensas que otras, eso sí, de modo que aquellos que sepáis pues os sirve para ubicaros y daros información. A mi, tengo que reconocer, que salvo la fecha y algunos autores (pocos) la información me valía de poco, pero bueno, eso ya es culpa mía, jejeje... 





Antes de empezar a visitar otras dependencias del museo, dedicadas a algunos autores concretos, el último pasillo (son enormes...) está decorado con tapices de diferentes regiones de Italia, no recuerdo ahora en que siglo, pero no en la actualidad. Preciosos, los detalles de las costas, las montañas, los ríos.... eso hay que verlo.

Bueno, podría estar escribiendo sólo sobre esto, pero vamos a ir avanzando. Indicar que en todos los pasillos y en todas las dependencias, te van señalando el nombre de la siguiente sala, y siempre, el sentido en el que debes ir para ver la capilla Sixtina. No se cuanto tardaríamos, pero más o menos 1 hora, y por fin llegamos a dicha sala, a la capilla Sixtina. En dicha sala no se puede hablar, no se pueden echar fotos, no se puede grabar vídeo y hay dos, llamemos encargados de seguridad, que los pobres no paran de recordar (a veces ayudados por megafonía) que no hagamos nada de lo indicado antes (ni hablar). Se ve que quieren conservar dicha sala y el oxigeno o hidrógeno (o lo que sea que soltemos al hablar) y la luz de las cámaras, no debe ser bueno para las pinturas de dicha sala. Bueno, aquello estaba lleno de gente. Todos mirando para arriba, todos señalando detalles, aquellos que todos buscamos o aquellos que conocemos o nos llama la atención, vistos en miles de libros, películas o documentales. La verdad que impresiona. Es enorme, y pensar que se pintó a mano... y no quiero pintar mi casa sólo de 1 color... jajaja.... Intentaría describirlo, pero es que, primero como ya he dicho no se, y segundo... me sería imposible aún sabiendo. Estas pinturas, esos detalle de esta sala hay que estar en persona para hacerse una idea. Por muchas fotos o vídeos que se vean, no es nada comparado con estar allí, bien de pie en medio de la sala, o bien en los asientos, pocos, que hay en algunos laterales, mirando siempre para arriba, al impresionante techo, decorado de forma majestuosa. 





Indicaros que el Museo Vaticano se visita en un único sentido, lo explico por lo siguiente. Junto a la entrada de la Capilla Sixtina hay una pequeña sala que es un bar. Como a la entrada a la capilla era mediante escaleras, mi madre no quiso entrar, y quedamos en que esperase en el bar. Entramos mi prima y yo a la capilla, y cuando llevábamos unos 15 minutos, quise salir por donde entré, para recoger a mi madre, y no me dejaron. No dije nada, porque pensé, que la salida de la capilla, daría a la escaleras de acceso de la misma, y sólo tendría que bajar para recoger a mi madre del bar. Pues no... por la puerta que salí, bueno la única que hay, empecé a recorrer primero pasillos pequeños, luego alguna sala que no me sonaba de antes, y ya, cuando de nuevo veo pasillos super largos, ya pensé... "yo me estoy alejando de la Capilla Sixtina", así que, sin pensar, me vuelvo para atrás, a contracorriente. Al principio los de seguridad que hay por allí no me dicen nada, pero llegué a un punto donde los pasillos se estrechaban, y uno de seguridad me indica que voy contrasentido. Le intento explicar que mi madre está en el bar junto a la capilla Sixtina y que sólo pretendo volver a ella lo antes posible. 

Me comprendió el buen hombre, y me abre una puerta (no autorizada para visitantes) y tras pasar una sala que no hay nadie, salgo a un pasillo, el cual ya si me sonaba, cercano a la Capilla Sixtina. Se ve que el buen hombre, me hizo pasar por una sala que conecta las diferentes partes del edificio, y me evitó dar toda la vuelta inicial (os recuerdo que tardé 1 hora en llegar a la capilla, parando, echando fotos, de acuerdo, pero 1 hora). Total... allí que llego al bar, allí estaba mi madre, entro de nuevo en la capilla, y junto a mi prima, ya los 3, salimos de ella (yo por segunda vez) para seguir el recorrido. Esta anécdota la cuento, primero porque ahora me resulta graciosa, pero es que en realidad, más de uno habrá pensado lo mismo.... con personas mayores o inválidas (no me preguntéis como un silla de ruedas entra en la capilla Sixtina porque yo sólo vi escalones) y más de uno y una se habrán reencontrado en la entrada del museo, por haberse separado en este punto. Mi agravante era que el móvil y la documentación de mi madre lo llevaba yo, así que no era plan de dejarla sola por allí.

En fin, avancemos. Dejamos la Capilla Sixtina, ya con dirección a la salida del museo, y de nuevo, vamos pasando por enormes pasillos (se ve que son los paralelos a los anteriores), esta vez decorados con muebles, armarios y mesas fundamentalmente. De nuevo todo precioso, te apetece llevarte algo para decorar tu casa, jajaja, y de nuevo seguro que nos estamos dejando detalles sin conocer, pero bueno, la mañana va avanzando y queremos ver el Vaticano.


Una vez fuera, y tras pasar por los miradores de los jardines Vaticanos (también dentro del museo) nos dimos cuenta que hay una sala que no visitamos, y que era donde está expuesto el David de Miguel Ángel, entre otras obras... lástima, al llegar de nuevo al punto de inicio, pensamos que habíamos visto todo, y una sala que te indicaban hacía abajo, no recuerdo bien que información ponía en el indicador, pensamos que era una sala de pinturas, y como no entendemos de pintura, no bajamos. Craso error. Luego, comprobando el folleto informativo que cogimos en la entrada, nos enteramos de nuestro error. Bueno, ya tenemos motivo para regresar a Roma, ver el David de Miguel Ángel.





Serían más o menos las 1 de la tarde (habíamos estado casi 2 horas y media en el museo) y decidimos antes de almorzar, visitar el Vaticano, la Basílica de San Pedro. Tal y como salimos del Museo (salimos a la misma calle donde está la entrada), vamos siempre rodeando las murallas del museo, dejándolas a la derecha, y siguiendo las indicaciones de las calles. En realidad, estamos al lado, así que no hay perdida. Sigue lloviendo. Al llegar a la majestuosa, impresionante y enorme Plaza de San Pedro, y tras realizar las primeras fotos de dicha plaza y de la Basílica, nos tenemos que poner en cola, para entrar. La cola, por los laterales de la plaza, ocupa media plaza, larga, larga, larga, pero va rápida. Abandono un momento mi lugar en dicha cola, voy al principio de la misma, y resulta que el motivo de dicha cola, es que para entrar en la Basílica, al igual que ya ocurrió en el museo, te hacen pasar por un arco de seguridad. A pesar de la longitud de la cola, creo que no tardamos más de 15-20 minutos en llegar a la entrada. Una vez pasado este tramite, entramos en la basílica, y de nuevo, se te abre la boca, de nuevo "Mira eso", "¿Has visto eso?"... Increíble. Yo he tenido la suerte de que esta es mi tercera visita a esta basílica, pero mi prima y mi madre es la primera vez, y como todos, supongo, estaban impresionadas por todas las esculturas, pinturas y obras de arte que decoran la basílica, que de por sí, ya es digna de ver, por sí sola. 





Tras realizar un recorrido por las naves laterales de la basílica, está vez sí usamos la guía que llevaba en el móvil, (mi prima lo oía y me lo repetía a mi) y mi madre, bueno, ella iba al lado, y cuando se cansó se sentó en un banco, a esperarnos. La visita al Vaticano nos ocupó unos 30 minutos, poco, la verdad, pero mi madre, la pobre, ya estaba cansada, aunque estaba a la vez, encantada con el Vaticano. De nuevo pensando que se nos escapaban detalles, pero bueno, contentos con la información obtenida a través de la guía.






Son casi las 2 de la tarde, ya estábamos algo cansados y con un poco de hambre, como digo sobre todo mi madre, y como además seguía lloviendo, decidimos no ponernos a buscar restaurante, e ir a uno que hacía esquina en la plaza, y que nos llamó la atención al pasar antes frente a él. ¡¡ ERROR !! No es que el restaurante fuera malo, que no lo era, ni que nos atendieran mal, al contrario, una camarera sabía español y fue muy simpática con nosotros. Del error nos dimos cuenta cuando llegó el ticket. ¿A quién se le ocurre comer en un restaurante que hace esquina con el Vaticano? Sólo pedimos un plato por persona y una bebida (como podéis ver en las fotos) pues bueno, pagamos 66 euros... 22 por barba... casi nada... me vais a perdonar pero no estoy acostumbrado a pagar eso por un sólo plato, pero claro, es que no estábamos pagando la comida, ni el servicio, estas pagando el lugar, donde estas comiendo, al lado del Vaticano. Bueno, como en verdad, sarna con gusto no pica, se paga, y seguimos nuestro día.






Ha dejado de llover, y nos vamos a alejar un poco de la plaza de San Pedro, pero sólo 1 calle. Según miras la entrada principal de la plaza, y tomas la calle llamada Via de la Conciliazione, en dirección hacía el río, dejando a las espaldas la basílica, como digo, vamos a ir a ver otro punto importante de Roma, el Castillo de Sant,Ángelo, Conocido como Mausoleo de Adriano, es una fortaleza situada en el margen derecho del Tíber, muy cerca del Vaticano, tardamos no más de 10 minutos, o incluso menos en llegar andando, tranquilos, viendo los escaparates y las fachadas de la calle por la que vamos. 





La construcción del edificio comenzó en el año 135 bajo las órdenes del emperador Adriano, que pretendía utilizarlo como mausoleo para él y su familia. La edificación concluyó en el año 139, convirtiéndose, poco tiempo después, en un edificio militar que en el año 403 se integraría a la Muralla Aureliana.En el año 590, mientras una gran epidemia de peste devastaba la ciudad, el Papa Gregorio I tuvo una visión del Arcángel San Miguel sobre la cima del castillo, anunciando el fin de la epidemia. En recuerdo de la aparición el edificio se encuentra coronado por la estatua de un ángel. (Gracias a Wikipedia por este último párrafo y el siguiente) :)






En el año 1277 se construyó un corredor fortificado de 800 metros de longitud que conectaba el castillo con la Ciudad del Vaticano para que el Papa pudiera escapar en caso de que se encontrara en peligro. Durante los asedios ocurridos en Roma durante 1527, el Papa Clemente VII utilizó la fortaleza como refugio.


En la actualidad funciona como museo, y al igual que ocurrió en el foro, yo pago 12€ por entrar, mi prima por ser docente de un centro público paga la reducida, 7 euros, y mi madre, por ser mayor de 65 años, entra gratis. 


El castillo está dividido en cinco plantas a las que se accede a través de una rampa en espiral que lleva primeramente hasta la cámara de las cenizas y posteriormente hasta las celdas en las que permanecieron encerrados algunos personajes históricos, hoy salas del museo donde se pueden visualizar diferentes muestras.






En la planta superior está situada una gran terraza desde la que se pueden obtener valiosas fotografías de la ciudad desde las alturas, quizás lo único por lo que merece la pena entrar en este lugar, ya que museos, hay decenas, pero vistas, las vistas de Roma, del paso del río Tiber a través de ella, y de la plaza de San Pedro y la Basílica de San Pedro, esas vistas, desde Sant Ángelo, son únicas. Repito, sólo por eso, merece la pena la entrada y se debe entrar.






Se nos está echando la noche encima, empieza de nuevo a llover, así que decidimos que ya es hora de regresar al hotel. Pensábamos tomar el metro en la parada que hay cerca del Vaticano, pero andando hacía allí, que vemos una parada de autobús, con un cartel luminoso que pone "Termini"... jajaja... ¡¡¡ vamonos en BUS!!!! y menos mal que nos montamos, porque justo en ese momento empieza a diluviar, llueve con fuerza durante unos 10 minutos, justo lo que hubiéramos tardado en llegar al metro, y justo los que estuvimos dentro del autobús, así que no nos mojamos. Además, al comprar los tickets en la parada, la máquina no daba impreso el billete, así que llamamos al conductor, tras intentar comprar el primero, y viendo que no iba, nos dice, entrad... así que bueno... pagamos un billete (1,5 €) para tres... pero nuestra intención era comprar los tres... que luego la fama de listos nos la quedamos los españoles... jejeje...

Parece que no, porque hemos estado casi siempre bajo techo y en sitios muy cercanos, pero el día ha sido agotador (hay que sumar lo del primer día) y de Termini, tras algunas compras para la cena, nos vamos directos al hotel. Hay que sacar también tiempo para descansar, y relajarnos, que estamos aprovechando muy bien los días, y aún queda el tercero. Por cierto, también con lluvia. 

Pero eso ya os lo iré contando.

domingo, 9 de marzo de 2014

Diario de Viaje Roma 2014 - Jornada 2 - La Roma Imperial

Hoy es Jueves 27 de Febrero:

La alarma suena a las 7:30 de la mañana. Hay que levantarse temprano ya que hay que aprovechar el día. El primer día se lo queremos dedicar a visitar el Foro Romano, lo que queda de la gran ciudad que se convirtió en el centro de un Imperio, pero antes vamos a desayunar.


El desayuno del hotel es tipo buffet, y tengo que decir que es muy bueno, tenemos muchas opciones: Varios tipos de pan, que podemos rellenar bien con mermelada o con margarina, también hay dulces, queso, salchichas, huevos duros, cereales de varios tipos... vamos que hambre no pasamos... y de beber zumos, café, o cacao, a elección. Me llama la atención un zumo, que luego he visto es muy común en Roma, la naranja roja. Muy dulce, muy bueno.


Pues nada. Una vez con el estomago lleno, salimos del hotel dirección Termini. Estamos cerca del centro (el último día lo comprobaremos) pero para que mi madre no se me canse desde el principio, decidimos tomar el metro para llegar hasta el foro. El metro de Roma es sencillo, actualmente sólo tiene 2 líneas, por lo que no a todos lados llega, pero sirve para acercarte a los lugares más turísticos de la ciudad. En nuestro caso, tomamos la línea B (que recorre la ciudad de norte a sur) en la estación de Termini, y nos bajamos en la parada Circo Massimo, que es la más cercana a la entrada del Foro por el monte Palatino. 


Decidimos entrar por este lugar, y no por el Coliseo, por dos motivos. El Primero es porque el Palatino es un monte, y si empiezas por este lugar, el resto del foro es en el mismo nivel o hacia abajo, y segundo, porque por este lugar suele entrar menos gente, y nos encontraremos menos cola, de hecho ninguna, entramos enseguida. La entrada nos costó 12€, mejor dicho, me costó. Mi madre por ser mayor de 65 años, y residir en un país de la Comunidad Europea entró gratis, y mi prima, por ser docente de un centro público, entra con la tarifa reducida, 7,5 € (de esto me informé antes de ir a Roma). Esta entrada no es sólo para el Palatino, sino que sirve también para el resto del Foro y para la entrada al interior del Coliseo, y se puede usar durante 2 días consecutivos. A nosotros con 1 nos basta.






Ubicado a 40 metros de altura sobre el Foro Romano, el Monte Palatino es la más céntrica de las siete colinas de Roma y compone una de las partes más antiguas de la ciudad. El Monte Palatino está considerado la cuna de la capital italiana y se cree que estuvo habitado desde el año 1000 a.C. Cuenta la mitología romana que la cueva en la que vivía Luperca, la loba que cuidó de Rómulo y Remo, se encontraba situada en el Monte Palatino. Según la leyenda, cuando los hermanos crecieron decidieron formar una ciudad a orillas del río pero, al no ponerse de acuerdo en algunos puntos de la decisión, Rómulo mató a Remo y fundó la ciudad de RomaEn el Palatino se pueden ver infinidad de restos de las imponentes edificaciones que fueron construidas para la alta sociedad romana en la antigüedad. Aunque el conjunto es impresionante, lo que se considera más importante es lo siguiente:

Domus Flavia: El espléndido palacio Domus Flavia fue construido en el año 81 a.C. por encargo del emperador Domiciano para ser utilizado como residencia oficial y pública. En la actualidad aún se pueden ver algunas partes de la extensa construcción.

Hipódromo de Domiciano: Dotado de la apariencia de un circo romano, no se sabe a ciencia cierta si el estadio fue concebido para la realización de carreras a pie, o bien para ser utilizado simplemente como jardín.



Casa de Livia: Esta casa de aspecto modesto construida en el siglo I a.C., es uno de los edificios mejor conservados del Palatino. Aún es posible vislumbrar los restos de los mosaicos y frescos que un día dieron alegría a los techos y paredes.
Casa de Augusto: Construida como la residencia particular de Octavio Augusto, la casa edificada en dos niveles aún conserva gran parte de los preciados y coloridos frescos que decoraban sus paredes

Jardines Farnesianos: Proyectados a mediados del siglo XVI sobre las ruinas del Palacio de Tiberio, los Jardines Farnese fueron uno de los primeros jardines botánicos que se crearon en Europa. Desde aquí tenemos un mirador hacia el resto del Foro, impresionante. Es desde donde tomé la siguiente imagen panorámica.



Bien, una vez visto el Palatino, vamos bajando la colina, y llegamos al Foro Romano, la zona en la que se desarrollaba la vida pública y religiosa en la antigua Roma. Como curiosidad, el área en el que se encuentra el Foro fue en sus inicios una zona pantanosa. En el siglo VI a.C. el área fue drenada mediante la Cloaca Máxima, uno de los primeros sistemas de alcantarillado del mundo.

Lo primero que vemos es el Arco de Tito (Es un arco del triunfo que conmemora la victoria de Roma sobre Jerusalén. Fue construido tras la muerte del emperador Tito). En este punto podemos o bien ir hacia la izquierda, y ver el resto de la ciudad, o bien a la derecha, y visitar el Coliseo. Estas opciones son posibles porque estamos enmedio de la Via Sacra, la calle principal de la ciudad, y que comunicaba el Coliseo, a las afueras, con la plaza del Campidoglio (o Plaza del Capitolio que está situada en la cima de la Colina Capitolina y es la primera plaza moderna que se diseñó en Roma, hoy sede del ayuntamiento de la ciudad)
Optamos por la primera opción. El arco de Tito no es el único que aún se mantiene en pie, también están el Arco de Severo Séptimo: Arco erigido en el año 203 d.C. para conmemorar el tercer aniversario de Severo Séptimo como emperador; y justo al lado del Coliseo, El Arco de Constantino fue erigido en el año 315 en conmemoración de la victoria de Constantino I el Grande en la batalla del Puente Milvio, aunque me lo he encontrado en obras, por lo que no he podido visualizarlo en su esplendor. 
Visitar el foro es increíble. Es el lugar donde se desarrollaba toda la vida ciudadana en la antigua Roma: la política, la justicia, el comercio, la vida social y el culto a los dioses. Era el corazón de la Ciudad y está cargado de recuerdos de los principales protagonistas de su historia. A cada paso que doy, intento cerrar los ojos, e imaginar como sería la vida en este lugar, hace 2000 años, cuando el emperador era Julio César, y Roma dominaba el mundo conocido. 
Foro Romano 
Una vez visitado el foro, subimos (a mi pobre madre le costó un mundo) las escaleras que nos llevan al monte Capitolino, para una vez arriba, conocer la antes nombrada Plaza del Campidoglio. En la actualidad, es la sede de los museos capitolinos, y además, en la subida, en la esquina entre el Palazzo Senatorio y el Palazzo Nuovo se encuentra situada la escultura de la mítica Loba Capitolina que forma parte de la Leyenda de Rómulo y Remo, aunque esta sea sólo una copia, ya que la original está resguardada en los Museos Capitolinos.
Bajamos las escalinatas de la plaza, y llegamos a un punto importante de Roma, la Piazza Venezia.
El aspecto actual de la plaza viene de la demolición y la reconstrucción hecha a principios del 900, lo que llevó a la construcción del monumento colosal de estilo victoriano a Vittorio Emanuele II (en tono de broma lo apodan "la máquina de escribir").
La plaza es también la sede del Palazzo Venezia, la antigua sede papal, de la que el Papa Julio II observaba, con vistas a un balcón, carreras de caballos de  raza, que hasta 1883 se disputó a lo largo de la Via del Corso. Además del Palazzo Venezia, se encuentra el Palazzo Bonaparte, donde vivió desde 1818 hasta su muerte, la madre de Napoleón, Letizia Ramolino.

A partir de este punto, bordeamos el impresionante monumento dedicado a Vittorio Emanuelle II, y a mano derecha, entramos en la Via del Foro Imperial. Esta gran avenida, nos deja a nuestra mano izquierda, el Foro de Trajano, otra parte más de este gigantesco foro, ordenado crear por Trajano, durante los años 107 y 112 DC, y a la derecha, el resto del foro que ya hemos conocido. Al fondo, al final de la avenida, colosal, nunca mejor dicho, El Coliseo. 



Es el anfiteatro más grande construido durante el Imperio Romano. Durante más de 5 siglos ofreció espectáculos de fieras, batallas de gladiadores y representaciones de batallas. Una vez dentro, al igual que me ocurrió con el foro, me imaginaba al pueblo romano en sus gradas, con ganas de ver estas luchas de gladiadores, entre ellos y con animales, mientras el emperador se jacta de su poder, dándole al pueblo espectáculo. Pues vaya.... que hartura de muerte y de sangre... no se yo si eso lo consideraríamos hoy espectáculo. 







Bueno, ya van siendo más de las 2 de la tarde, y estamos ya con ganas de comer. Como no nos hemos informado sobre los restaurantes de la zona, damos una vuelta, por los alrededores del Coliseo, y ver que nos ofrecen. Finalmente, nos llamó la atención una pequeña tienda donde por sólo 5 euros, te ofrecían un calzone y un refresco. El calzone es una especie de mezcla entre pizza y bocadillo, y había de varios sabores. Estaba muy bueno. A ambos lados de la puerta de la tienda había dos bancos, y allí que nos quedamos para retomar fuerzas. 




Una vez ya algo más descansados y con el estomago un poco más callado, nos ponemos en marcha para la segunda parte del día. Dejamos atrás la Roma Imperial, y nos trasladamos a la Roma Medieval, en concreto al barrio del Trastevere, uno de los barrios más antiguos (Siglo XII) y bonitos de la ciudad, de estrechas calles, y con un especial aire bohemio. Pero no veas para llegar. 

Resulta que no hay línea de metro que lleve a esa zona, así que hicimos lo siguiente para no andar mucho, que mi madre ya demasiado ha andado por la mañana. Primero cogemos el metro desde el Coliseo, para tomando de nuevo la línea B, bajarnos en la parada Piramides. Nos dijeron que allí tomásemos un tren local hasta Trastevere, pero al llegar a ese punto, yo solo veía trenes para otras ciudades de Italia. Le pregunto a uno de seguridad que estaba allí, y me dice que salga en dirección derecha, y veré el tren. Salgo por la derecha y no veo trenes. Pregunto a otro hombre allí, y me dice lo contrario, que tengo que salir dirección izquierda, y veré los trenes. Allá que me voy para atrás, para la izquierda, por donde había venido antes, y sigo sin ver los trenes. Le vuelvo a preguntar al mismo hombre de seguridad, haciéndole ver que me tienen como una pelota de tenis, y me explica, ya por fin, que no es que tenga que ver trenes, sino que al salir, me fije en otra, en otra estación de trenes... vale!!!!! pues si.. salimos (ahí me di cuenta que daba igual salir por la izquierda o por la derecha, ya que ambas puertas dan a la misma plaza) y frente a dicha plaza, hay otra estación de tren. Allí que vamos, y sí, los trenes de cercanías, algunos, su primera parada era en el barrio de Trastevere. 

Pues nada, nos montamos en el tren, nos bajamos en la parada de Trastevere, y allí preguntamos por el motivo principal de nuestra visita, la Basílica de Santa María (iglesia destacada por los impresionantes mosaicos dorados de la fachada y por su campanario). Pues bien, nos dicen que está a más de 1 Km, así que decidimos ir en Tranvía... pero... pero.. nos equivocamos de acera en la parada, y por tanto de sentido, así que en la primera parada, nos volvemos a bajar, cruzamos de acera, y ahora sí, nos montamos en el tranvía correcto, en la dirección correcta... mi madre ya me mataba,... jajaja. Suerte tuvimos también, que preguntando, nos oyó un buen hombre, ya mayor, que iba precisamente a la parada de la iglesia, y nos dijo muy educado que le siguiéramos en el tranvía, y que nos bajáramos donde el se bajara. Durante el trayecto, en una mezcla de italiano y español, muy de agradecer al caballero, este buen hombre me explica que su nuera es de Ecuador, y por ello medio conoce nuestro idioma, y que de joven, fue guía turístico, y me dio información de lugares increíbles que visitar en el Trastevere. Lástima que mi madre ya estuviera la pobre cansada, y sólo me permitió a mi prima y a mi ver la iglesia y dar una vuelta por el barrio, mientras tomamos un helado tradicional, un gelatto, y unos dulces de chocolate buenísimos. 




En esos pocos minutos que estuvimos por esa zona de la ciudad, (la verdad me quedé con ganas de ver más calles, pero eran ya cerca de las 6 de la tarde, empezaba a anochecer y cierto es que para ser el primer día, mi madre se estaba portando como una campeona, así que no le quise llevar la contraria).... como digo, en esos pocos minutos, el barrio me encantó. Un laberinto de calles, super viejo todo, con un montón de casas, tiendas, talleres, bares, ..., con vida, muy distinto a todo lo visto por la mañana, que si, que estaba lleno de turistas, pero vida, vida, el foro romano tiene poca.. jajaja.

La iglesia de Santa María en Trastevere es preciosa. Fundada por el Papa Calixto I en el siglo III, cuando el cristianismo aún era un culto minoritario, la Basílica de Santa María en Trastevere es un templo que conserva su carácter medieval. Exteriormente la iglesia destaca por los impresionantes mosaicos dorados de la fachada y por su campanario, que data del siglo XII. A la izquierda del Altar Mayor se puede visitar la Capilla Altemps, decorada con estilo barroco, en la que se puede ver a la Madonna de la Clemenza, una imagen de la Virgen realizada a tamaño realAl principio de la nave a mano izquierda se encuentra la escultura de San Antonio, famosa por conceder deseos. Son muchas las personas que dejan sus peticiones. Nosotros no realizamos ninguna, pero si que había gente rezándole. 

Bueno, pues una vez visitada la iglesia, y haber tomado algo típico italiano, paseando tranquilamente por algunas de las calles del barrio, es hora ya de descansar, y regresar al hotel. Son cerca de las 7 de la tarde y ya es de noche. Para no hacernos el lío de antes, decidimos coger el tranvía de nuevo hasta la estación de tren de Trastevere, y allí, tomar un tren local (que no metro) que nos lleva directamente a la estación de Termini (bendito punto central de todas las comunicaciones de Roma, jajaja). Una vez allí, damos una vuelta por la estación de Termini, buscando la salida a la calle del hotel (Via Marsala) y nos damos cuenta del mundo subterráneo que allí existe.... con restaurantes, tiendas de ropa, comercios de comida, incluso Mcdonalds... aquello parecía un centro comercial. 

 

Aprovechamos para entrar en una pequeña tienda para comprar comida y bebida para cenar (la bebida en Italia es muy cara, compres lo que compres y donde lo compres) y de ese modo, llegar al hotel, ya cerca de las 8 de la tarde, asearnos, cenar, y descansar de este primer gran día. 

Roma me está encantando. Es impresionante, y aún nos quedan 2 días más aquí y muchas cosas más que conocer y ver. La lastima es que sólo son 2 días, y que la previsión del tiempo da agua. En fin. Mañana os sigo contando.

sábado, 8 de marzo de 2014

Diario de Viaje Roma 2014 - Jornada 1 - Llegada

Hola, y bienvenidos de nuevo a Bloxperiencia.

Como algunos sabéis, durante el puente festivo del Día de Andalucía, (27 y 28 de Febrero, y 1 y 2 de Marzo) he podido escaparme a una de las ciudades con más encanto y más bonita de Europa. Os hablo de Roma, la ciudad Eterna.



En esta escapada me ha acompañado mi madre (en realidad el viaje era una promesa que le hice hace 3 años, ya que ella siempre ha querido conocer El Vaticano) y mi prima Pilar.

El viaje lo comenzamos el miércoles 26 de Febrero, donde a las 17:40 tomamos un avión desde el aeropuerto de Jerez hasta Madrid. La anécdota de este vuelo es que fue la primera vez que mi prima Pilar se montaba en avión, por lo cual iba con los lógicos nervios... pero bien, pronto se dio cuenta que los aviones son unos medios muy seguros, jejeje...

Bien, llegamos a la Terminal 4 de Barajas, a eso de las 18:50, pero no nos dio tiempo a mucho, ya que el siguiente avión que nos llevaba a Roma, salia a las 19:50, y tras consultar en los paneles, resulta que salia casi de la otra punta de la Terminal, así que nada, a patearse la T4, sin fijarnos en tiendas ni bares ni nada, y llegamos mientras por megafonía indicaban "última llamada para los viajeros del vuelo Madrid-Roma"... buffff que prisas,jajaja... pero llegamos bien.

Pues nada... segundo avión del día. Este segundo vuelo lógicamente fue más largo, y llegamos al aeropuerto de Fiumicino (a 30 Kms de Roma) a eso de las 22:15... pues nada... recogemos las maletas, y ya en Italia!!!!!! nos pusimos a recorrer la T3 de dicho aeropuerto con destino la estación de autobuses, desde el cual, a las 23:00 horas, tomamos un bus que nos llevaba al centro de Roma, a la estación de Termini (ya hablaré con más detalle de ella). Según la web donde compré los billetes de bus desde el aeropuerto a Roma (os lo recomiendo, sólo 4 euros, podéis ver aquí su web) se tardaba unos 45 minutos en llegar... pues bien... se ve que el conductor tendría prisa por acabar su jornada (era el último autobús de esta línea que salia desde el aeropuerto) que tardamos sólo 25 minutos. La pobre de mi prima, y yo mismo, llevábamos más miedo en el bus que el avión... que forma de coger las curvas a casi 70Kms/h... en Roma... casi se comía a los coches de delante.... casi no había espacio...yo pensaba... como frene el de delante nos lo comemos.... yo ya sabía de otras veces que he pasado por Italia, de la mala fama que tienen los italianos conduciendo... pero esto... un bus público, la verdad no me lo esperaba...


Total... que a eso de las 23:30 ya estábamos en Termini, en Roma!!!!! y nos dirigimos a nuestro hotel, el WindRose, a 5 minutos. Termini es el centro neuralgico de las comunicaciones de Roma. En esta estación llegan y salen las dos líneas de metro de la ciudad, las diferentes líneas de bus, la estación de trenes (tanto locales como nacionales)... por lo que el hotel lo busqué cerca para poder movernos con libertad... luego, una vez allí he comprobado que la zona está llena de hoteles, a la izquierda y a la derecha, detrás y delante de la estación. Bueno, el nuestro, el WindRose, (tenéis aquí su web)estaba a menos de 5 minutos andando, sólo tuvimos que atravesar una plaza que hay junto a Termini según salimos por la derecha (en la denominada Vía Marsala (es decir, calle Marsala)) y allí que nos dieron la habitación 308, una habitación pequeña, acogedora, no tiene más que lo que se le pide a una habitación, la cama, un armario, un cuarto de baño decente... pero se ve que la habitación es de 2 personas, porque el espacio quitado por la tercera cama, nos dejaba poco espacio más que el mínimo para poder moverte de la cama al baño o para salir y entrar de la habitación... bueno... igual soy un poco exagerado, pero pequeña era. En la siguiente foto no se ve la tercera cama que queda a la derecha.


Pues nada... ya estamos aquí, son más de las 12 de la noche, y no hemos parado. Ya estamos en Roma, en la ciudad eterna, y tenemos 3 días por delante para conocerla a fondo. Ya os iré contando.

Mientras, os dejo algunos enlaces de fotos panorámicas realizadas por mi, de los lugares más turísticos de la ciudad, el foro romano y la plaza de San Pedro en el Vaticano. En los próximos días iré colgando más fotos.

Ciao, hasta la próxima Bloxperiencia.

VISTAS PANORÁMICAS

1.- Foro Romano desde el mirador del Palatino





2.- Plaza San Pedro - El Vaticano