sábado, 28 de agosto de 2010

Diario de viaje: Jornada 7, Santander. Fin de viaje.

Hoy es viernes, 7 de Agosto de 2009.

Aprovechamos que es el último día, y que por la tarde recorremos media España hacía Madrid, para despertarnos más tarde de lo habitual, sobre las 9:30 - 10:00 y recuperar horas de sueño.

Tras recoger todo, y abandonar Corrales de Buelna, eso sí más tarde de lo que pretendiamos, sobre el mediodia, partimos hacia Santander. Hoy tenemos guía para conocer la ciudad. En Santander vive Tamara, amiga de Mª del Mar, y quedamos con ella para enseñarnos la ciudad. Lo primero que vemos y recorremos es el paseo marítimo de la playa del Sardinero, que no es una única playa, son dos, separadas por los jardines de Piquio. Desde estos bellos jardines se divisa el Palacio de la Magdalena, el faro de Cabo Mayor, la costa hasta el Cabo de Ajo y todos los alrededores de El Sardinero. Los jardines fueron construidos con el desarrollo de la zona de El Sardinero a mediados del siglo XIX como selecto núcleo turístico. El Sardinero, considerada como una de las zonas más elegantes del litoral español se extiende desde la Península de La Magdalena hasta Mataleñas. El centro de El Sardinero es la plaza de Italia, donde se encuentra el Gran Casino.



Aparcamos junto al gran Casino, enfrente de la primera playa del Sardinero, y recorremos el paseo marítimo hacia la península de la Magdalena, lugar de veraneo del rey Alfonso XIII, a principios del siglo XX, hoy jardines donados a la ciudad, y lugar donde se encuentra el palacio de la Magdalena, casa del rey, y hoy lugar donde se ubica la UIMP (Universidad Internacional Menendez Pelayo).




Lo sorprendente de este lugar, además de sus vistas hacia las playas de Santander, y a su bahía, es que en una parte de dicho parque hay un pequeño zoo con leones marinos, focas y pingüinos. También hay un pequeño museo al aire libre dedicado al mar.




Tras un paseo por tan bello lugar, damos una vuelta, en coche, por el centro de la ciudad, pero al no poder encontrar aparcamiento para los dos coches que ibamos, nos vamos a la zona del El Sardinero (el estadio de fútbol), cerca de las playas antes nombradas. Allí almorzamos en un chino. Eran ya las 4 de la tarde, y los restaurantes de comida tradicional ya estaban cerrados por la zona.

Tras rellenar el estomago, Tamara nos lleva al punto más alto de la ciudad, denominada Cabo Mayor, donde está situado el faro y tenemos unas vistas impresionantes de toda la ciudad, incluyendo la peninsula de la Magdalena, sus playas y la bahía de la ciudad.



Cerca de Cabo Mayor tomamos un cafe para retomar fuerzas, para ya, con mucha pena, dar por terminada la visita a Santander. Tras dejar a Tamara en su casa, el grupo se separa, ya que unos seguiran de vacaciones por Pamplona, y otros (yo entre ellos) tenemos que regresar a Jerez.

Tomamos la A-67, dirección Palencia, y en Aguilar de Campoo nos desviamos hacia Burgos, donde a través de la autovía A-5, llegamos ya de noche, a Madrid, donde dormimos en casa de Violeta, amiga de Mª del Mar.

El viaje llega a su fin. Mañana ya estaré de nuevo en Jerez. Hemos visitado muchos pueblos en pocos días, pero muchos más nos han quedado por ver, sobre todo por la zona de Cantabria. Con la esperanza e ilusión de poder volver algún día, regresamos a casa, cansados, pero contentos por esta semana que hemos tenido la suerte de disfrutar.

domingo, 31 de enero de 2010

Diario de viaje: Jornada 6, Cantabria.

Hoy es jueves 6 de Agosto de 2009.

Hoy nos levantamos más tarde que ayer, sobre las 9, para tras desayunar, partir hacia nuestro primer destino de hoy, Santillana del Mar, a unos 5 Kms de Torrelavega. Este pequeño pueblo, bellísimo, conserva su casco histórico intacto, sin ninguna variación, desde el siglo XVI. Calles de piedra, casas preciosas con muchos balcones, eso sí..., todo muy turístico. La mayoría de las casas son hoy en día restaurantes, hostales, museos, y tiendas, pero realmente en la zona medieval no parece que viva nadie, sino más bien, en las casas más modernas, alrededor del casco histórico.




Tras el paseo por Santillana del Mar, nuestro próximo destino es la localidad de Comillas. Pueblo costero, fue residencia de verano del rey Alfonso XII, a finales del siglo XIX, y eso se nota en sus edificios. El palacio de Sobrellano, residencia del rey, El capricho de Gaudí, obra del famoso arquitecto catalán, regalo al marqués de Comillas, La universidad Pontificia y el puerto deportivo. Se nota que tuvo que ser lugar de gente adinerada, con casas enormes, más parecidos a pequeños palacios. El casco histórico tiene también una parte medieval, con la Iglesia de San Cristobal, y el antiguo ayuntamiento.



Al salir de Comillas, el estomago ya nos da señal de aviso, son las 2 de la tarde, y nuestro próximo destino es San Vicente de la Barquera, pero antes de llegar, pasamos por el pequeño pueblo de Berra (entre Comillas y San Vicente), donde en un asador, saciamos el apetito de tanta visita y tanto callejeo. El lugar tiene unas vistas al cantabrico fantásticas, rodeado de calas y acantilados al mar.

Una vez con el estomago callado, y con el cielo cada vez más nuboso y negro, nos dirigimos a San Vicente, para, antes de visitarlo, darnos el último baño en el mar Cantabrico, en la playa de Merón, a las afueras de San Vicente. Es una playa abierta, de unos 2 Kms de longitud, pero el día comienza a empeorar y entre las temperaturas que bajan un poco, rondando los 20 grados, y el oleaje, no todos nos atrevemos a bañarnos, así que mientras unos se lo pasan pipa en el agua, otros disfrutan del paisaje, y de las impresionantes vistas que ofrece la playa.



Una vez ya todos secos y en el coche, regresamos, esta vez sí para visitar San Vicente de la Barquera. El pueblo no es muy grande, no mucho más que los que ya hemos visitado, pero situado entre dos rías que desembocan juntas en el mar, formando una bahía artificial que divide al pueblo en tres, unidas mediante puentes. En la zona intermedia está situada el casco histórico del pueblo, donde en el punto más alto está situado el castillo del rey, rodeado de las murallas del pueblo medieval, donde se encontraban el hospital de los peregrinos y la casa del inquisidor, hoy en día, ayuntamiento, juzgados y edificio de la guardia civil. El castillo se puede visitar, pero preferimos pasear por el recinto amurallado hasta llegar al punto más alto, a la iglesia de Santa María de los Angeles



A todo esto, había comenzado a llover, aunque no con mucha fuerza, así que no nos importó mojarnos. Eso sí, antes de regresar al coche, nos tomamos en un bar de la zona un café o un cola-cao calentitos. Antes de irnos de San Vicente, nos pasamos por el mirador de la localidad y el rompeolas, y aunque hacía mal tiempo, nos vimos ninguna ola romper con fuerza entre las rocas.

Viendo que el tiempo empeoraba, que llovía cada vez más, y que el día había sido muy completo, regresamos sobre las 8:30 de la tarde a la casa, en Corrales de Buelna, para descansar, cenar, echar unos juegos con las cartas, y dormir temprano.

Mañana la idea es visitar Santander, antes de regresar, hacía Madrid, tras el almuerzo... pero la lluvia y el mal tiempo puede que nos haga cambiar de planes. Vamos a dormir, y ya mañana veremos.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Diario de viaje: Jornada 5, Lagos de Covadonga.

Hoy es Miércoles 5 de agosto de 2009.

La carretera que da acceso a los lagos de Covadonga, se corta al tráfico a las 8:30 de la mañana, y desde esa hora hasta las 20:30 de la tarde, sólo se puede subir en autobuses organizados. Esto es así desde la localidad de Covadonga, donde está el santuario del mismo nombre, por lo que debido a todo esto, hoy hay que levantarse temprano para poder llegar antes de dicha hora, y poder subir con nuestros propios coches y no depender de autobuses ni horarios.

Nos aseamos, nos vestimos, cogemos las cosas del desayuno, y allá que nos vamos sobre las 8 de la mañana. Como somos puntuales, y estamos a sólo 15 Kms, llegamos de sobra a Covadonga y podemos subir con los coches. La carretera es típica de montaña, con mucha, mucha arboleda, pero a medida que subes, los árboles ya los visualizas desde lo alto, ves las copas de los árboles, y las vistas cada vez son más impresionantes. Cimas de montañas por debajo tuya, nubes por debajo tuya, y nosotros, con el coche, subiendo y subiendo.



A medida que vas llegando a la cima, te vas encontrando con distintos aparcamientos y miradores. Nosotros intentamos llegar al aparcamiento más alto (hay 4 aparcamientos), pero este ya estaba lleno, así que tuvimos que bajar hasta el aparcamiento anterior. Al lado del aparcamiento 2, donde dejamos los coches, está uno de los lagos, el lago Enol, y en lo más alto, junto al aparcamiento 1, el otro lago, el lago Ercina. Las vistas son increibles. Estamos a más de 1300 metros, dos lagos enormes, rodeados de más montañas, algunas, a lo lejos, incluso con nieve en las cimas. Todo muy verde, con zonas arboladas, mucha vegetación, y siempre acompañados por el tintineo incesante de las campanas de las vacas, decenas de vacas en total libertad, pastan y pasean por donde quieren, junto a los lagos, en la carretera, en los accesos a los aparcamientos, ..., por todos lados.



Hay varios recorridos para realizar paseos por los alrededores de los lagos. Nosotros, junto al lago Enol, desayunamos, y luego bajamos al lago Ercina, sin parar de echar fotos, impresionados por las vistas. Para más información pulsa aquí.

Sabiendo que hay mucho que ver, volvemos al coche para abandonar los lagos, bajando con mucho cuidado por la misma carretera por la que se sube, ya que entre la estrechez de dicha vía, los autobuses que suben, ciclistas y vacas, la carretera está bastante concurrida.

Llegamos de nuevo a Covadonga, y visitamos el santuario, levantado en medio del bosque. Impresionante. Está edificado junto a la cueva donde se dice que la virgen se le apareció al rey astur Pelayo, en el siglo VIII, para darle fuerzas y ánimo para vencer a los árabes, y comenzar desde el pequeño reducto de Asturias, la reconquista de la península. Eso tardaría varios siglos más, pero gracias a las victorias del rey Pelayo, el reino de Asturias no cayó.



Hoy en día, es un lugar turístico, algunos creyentes, otros como nosotros, más viajeros y más curiosos por conocer la zona y sus detalles. La basílica intenta tener un aspecto medieval, pero se nota que es relativamente nueva, creo que del siglo XIX, construida entre 1877 y 1901. Tras una vuelta por el santuario, lleno de gente, regresamos a Cangas de Onís, para realizar unas compras, y por última vez, parar en la casa de Caño, la cual ya abandonamos. Para más información del Santuario, pulsa aquí.

De nuevo, con las maletas a cuestas, tomamos, ya camino de nuestra última parada, hacia Cantabria, pero primero pasamos un rato en una playa, la Playa de Celorio, de nuevo cercana a Llanes, donde almorzamos y pasamos un rato de descanso, nuboso eso sí, porque el tiempo está empeorando.



Tras el reparador descanso en la playa, y antes de llegar a la casa, pasamos a dar una vuelta por la localidad de Llanes. Monumental y marinera, cuenta con un gran número de lugares de ínteres. Nosotros vimos parte de su casco historico, sus murallas medievales, la basílica de Santa María, su puerto marítimo, su playa y su mirador, donde se pueden visualizar los denominados cubos de la memoria, las típicas piedras que rodean los puertos marítimos, pero pintadas con diversas formas y colores, obra de Agustín Ibarrola. Podeis obtener más información en la siguiente página web.



También es de destacar en esta localidad, la cantidad de casas impresionantes, bellísimas. Son las denominadas casonas de indianos (personas nativos de la zona, que hicieron riqueza en America, en siglos anteriores, y vuelven a la localidad, ya ricos, a vivir la vida).

Tras pasar un buen rato en Llanes, ya tarde, partimos hacia la casa donde pasaremos las dos próximas (y últimas) noches, en la localidad cantabra de Los Corrales de Buelna, pueblo pequeño, cercano a Torrelavega (dirección Palencia)y a unos 35 Kms de Santander.Al llegar al piso, nos aseamos, cenamos y nos vamos pronto a la cama, reventados del día que hemos tenido. Mañana día dedicado a Cantabria. Es una pena, pero sólo un día.

sábado, 12 de septiembre de 2009

Diario de Viaje: Jornada 4, de la montaña a la costa, y viceversa

Martes 4 de Agosto 2009

Tras desayunar, lo primero que hacemos es pasarnos por Cangas de Onís, y obtener información por la oficina de turismo. Nuestra intención es realizar alguna actividad como piragüismo, aguas rápidas o paseos a caballo, pero entre los precios (entre 30 y 40 euros cada actividad) y que para realizar dichas actividades era tarde, cerca de mediodia, decidimos realizar una ruta, cerca de nuestra casa, en Caño, que nos dijeron que era muy bonita (la ruta) y se podía hacer en unas 2 horas. Es la ruta de la Olla de San Vicente.



Pasando Caño, a unos 2 Kms, encontramos un restaurante al lado izquierdo de la carretera, y enfrente de un río. En dicho lugar, comienza el sendero. Al principio es un sendero típico de sierra, con altibajos, pero a medida que te introduces en el bosque, el camino pasa a ser más dificultoso, con parte del camino cubierto por piedras, mucha arboleda, y a veces, por caminos junto al río donde sólo cabe una persona, lo justo para pasar. Pero no es un sendero complicado. Vas viendo tramos del río,a veces tranquilo, a veces con pequeñas cascadas, hasta que a unos 45 minutos del comienzo, se llega a un pequeño, llamemosle, lago, muy pequeño, ..., una pequeña zona donde, entre dos cascadas, el río se calma, y encuentras un lugar donde puedes aprovechar para darte un buen chapuzón. Y eso fue lo que hicimos, ..., eso sí, el agua está helada... cuesta meterse.



Tras estar un buen rato disfrutando del lugar, mitigando el calor del día, hacemos el camino de regreso, y volvemos a la casa para almorzar. Como el día es caluroso, aprovechamos la tarde para, de nuevo, por la zona cercana a Llanes, en concreto a unos 5 Kms, en la localidad de Barro, pasar una tarde plácida y tranquila de playa, la cual, como casi todas las de la zona, es un pequeño entrante del mar, aunque creo que no se le puede considerar cala, tampoco es muy grande. Eso sí, empetada de gente (aunque no se aprecie en la foto, porque la eché casi al irnos, ya tarde).




Así pasamos la tarde, quizás las más tranquila de todo el viaje, aprovechando para recargar las pilas, entre baños, paseos, descansos y juegos, para, anocheciendo, regresar a la casa en Caño, donde nos espera una barbacoa para cenar.



Tras la cena, nos acostamos, más tarde lo que pretendíamos, ya que mañana, a las 7:30 tenemos que estar en planta para pasar la mañana en los Lagos de Covadonga, pero eso... os lo cuento mañana.

domingo, 30 de agosto de 2009

Diario de Viaje: Jornada 3, de la costa a la montaña

Hoy es lunes 3 de Agosto.

Hoy debemos abandonar nuestra primera casa. Ha sido muy comoda y un lugar precioso.
Partimos de nuevo con todos nuestros bartulos, hacia nuestra segunda casa en Caño, junto a Cangas de Onís, en pleno Parque de los Picos de Europa, pero ya llegaremos.

El día se presenta muy largo, ya que hay mucho que ver. La primera parada la realizamos en Luarco, pueblo pesquero, muy bonito, como todos los de la zona. Lo primero que hacemos es desayunar. Informaros que por esta zona no se llevan las tostadas... si las hay, pero tuestan el pan con aceite... sabían a churros... pero salvo eso, un desayuno completo, aunque algo caro. Eso sí, amenizado por un camarero cubano, muy simpatico.

Tras reponer fuerzas, damos una vuelta por el pueblo, y vemos como están preparando en la playa el torneo de tenis playa, con figuras como Nicolas Almagro o David Ferrer. Lo característico de este torneo, es que la pista es la arena de la playa, y las gradas están montadas en la misma playa, jugandose cuando la marea está baja. el campeonato comienza hoy (por la noche) y terminará el miércoles 5. Nos lo vamos a perder.



Seguimos dando una vuelta, por la calle principal y aprovechamos para informarnos de qué playas visitar en la oficina de turismo.

Tras recibir la información, dejamos Luarco, para ir al punto más al norte de Asturias, el Cabo de Peñas. Está a pocos Kms de Luarco. Merece la pena pasarse. Unas vistas increibles del mar Cantabrico, con las montañas de los Picos de Europa detrás. El cabo de peñas es un conjunto de acantilados, donde se pueden visualizar varias calas.

Tras este impactante espectaculo visual, volvemos a nuestra ruta, para visitar Gijón. Tras haber estado en varios pueblos pequeños, choca volver a una gran ciudad. Era ya más de mediodía, así que tampoco podríamos ver mucho. Aparcamos al final de la playa principal de la ciudad, la playa de San Esteban, para dar una vuelta por su inmenso paseo, para llegar al casco antiguo y ver los baños romanos, sus iglesias, la plaza mayor, palacios, su puerto principal, el ayuntamiento... lo típico del casco antiguo de una gran ciudad, para acabar en un restaurante especializado en comida italiana y almorzar.






Tras dicho almuerzo, y unas compras en el Carrefour, seguimos nuestro camino, ya buscando playas. El día es caluroso y esto por esta zona parece que escasea. Vamos dirección Ribadesella, para encontrarnos, cerca de las localidades de Nueva y Posadas, con la playa de Gulpiyuri, que en realidad no es una playa. Te metes en un prado, dirección hacía un acantilado, y en medio de dicho prado, aparece un boquete, que es... la playa... El agua del mar, en pleamar, no se como, atraviesa el acantilado, y se introduce en el valle, formando una playa cerrada, con sus olas y todo. La verdad es díficil de explicar. Hay que verlo. Como la marea estaba baja y el poco espacio de arena, estaba todo petado de gente, nos fuimos a otra playa que nos recomendaron. Se trata de la playa de Cuevas del Mar.



Dicha playa también es espectacular, porque mientras llegas a ella, el paisaje es totalmente de montaña, y no se puede imaginar que te vas a encontrar con una playa. Además, para llegar a ella, justo antes de poder aparcar justo enfrente de la playa, tienes que atravesar su entrada, una cueva, que atraviesa la zona arbolada, y te das de frente con la playa.



Pues allí pasamos el resto de la tarde, refrescandonos, para, ya de vuelta, de camino hacia Cangas de Onís, pasarnos primero por la localidad de Ribadesella, lugar donde el domingo 8 de agosto se celebra la famosa bajada del Sella, en piragüa. El pueblo es muy bonito, con el puerto como eje principal, y el Sella dandole forma a sus calles. Entramos en un bar y por fin probamos la sidra, escaciandola nosotros y todo, sin práctica por supuesto. Tras dicho refrigerio, y ya de noche, tomamos rumbo a Cangas de Onís, donde a 1 Km, en Caño, nos espera nuestra casa, situada entre montañas, y justo detrás, pasando el Sella. La caña....

Muy cansados, y tras la cena, nos vamos a dormir, que el día ha sido muy cansado, y mañana tenemos más.

sábado, 29 de agosto de 2009

Diario de Viaje: Jornada 2, conociendo Asturias.

Es domingo 2 de Agosto.

Tras una reconfortante noche, hoy nos levantamos por primera vez en Asturias, y tenemos que decidir donde y que vamos a ver. Tras varias opciones, y después de desayunar, se decide ver la zona más occidental de Asturias, y llegar incluso a la provincia de Lugo, a Galicia, y siempre bordeando la costa cantabrica, hasta llegar a Ribadeo. Pero empezemos por el principio.

En la primera localidad en la que paramos es en Luarca, a unos Kms de Cudillero. El paisaje del recorrido es impresionante. A un lado del coche montañas inmensas, con mucha arboleda, y al otro lado, los pueblos costeros, y el mar Cantabrico de fondo. Gracias a la nueva autovía del Cantabrico (tiene tramos aún no concluidos) llegamos a dicha localidad costera, típico pueblo de pescadores, donde la parte principal, como en todos los pueblos de la zona, es el puerto pesquero, lleno de embarcaciones y con la lonja del pueblo como edificio destacado.



Alrededor, y ya callejeando, te encuentras calles y plazas que dan al ayuntamiento o a los comercios del pueblo. En la oficina de información y turismo de Luarca pedimos información (valga la redundancia) y sugerencias de que tenemos que ver por la zona. Recibimos varias sugerencias. El primer lugar al que fuimos fue a la playa de Barayo, a 1,5 Kms del pueblo Puerto de Vega. Lo primero que nos encontramos al aparcar fue un mirador donde veiamos la playa, abajo del acantilado, semidesierta, y donde desembocaba un río (no se cual, la verdad).



Bajamos a la playa, por unas escaleras de madera, y claro, no desaprovechamos la oportunidad de darnos nuestro primer baño en el mar Cantabrico. Yo personalmente, craso error, me dejé el bañador en el coche, y me quedé con las ganas, pero el resto del grupo no. Tras el baño, y un paseo por la playa, regresamos al coche y almorzamos en un parque del pueblo Puerto de Vega.

Llevabamos ensalada de pastas y nos la comimos en un pequeño parque junto al puerto pesquero del pueblo. De nuevo típico pueblo pesquero de la zona. Muy pequeño, eso sí. Era el puerto pesquero, dos calles llenos de restaurantes y bares, y poco más.

Tras almorzar, seguimos hacia el oeste, dirección A Coruña, buscando Ribadeo, y su famosa playa de las Catedrales. Previamente paramos en el último pueblo de Asturias, Castropol, y a través de su mirador, vemos la ría de Ribadeo y la localidad de dicho nombre (situado ya en la provincia de Lugo). En Castropol estuvimos poco tiempo, y partimos hacia Ribadeo, en busca de dicha playa de las Catedrales, famosa porque con la pleamar, parece una playa con acantilados normal y corriente, pero con la bajamar van apareciendo piedras en forma de arcos, de forma consecutiva, seguidas, por las cuales puedes pasar andando, a través de ellas, atravesando sus cuevas, ..., y todo eso es en teoría, porque llegamos con la marea alta, y no pudimos hacerlo. Eso sí, la playa veía preciosa. Os pongo una foto buscada en internet, porque las que hice con mi camara, no os van ayudar a haceros una idea del lugar.



Viendo que la Playa de las Catedrales no nos ofrecía nada más que acantilados, volvimos al coche, serían ya las 5 de la tarde, y regresamos hacia Cudillero, haciendo parada, entre los pequeños pueblos pesqueros, y sobre todo, en la Playa del Silencio, de nuevo una playa deshabitada, muy escondida, de dificil acceso, donde, esta vez sí, me pude bañar. Dicha playa está entre Castañeras y Novellana, a 15 Kms de Cudillero, dirección Santa Marina.



Tras el baño, regresamos a la casa, donde tras una reparadora ducha y una buena cena (sopa, puré de patatas y salchichas), nos dimos una última vuelta por Cudillero, para ver el pueblo de noche. Tiene su encanto, pero a mi parecer es más bonito de día, con sus casas de distintos colores, lo cual de noche no se aprecia.

Buscando sin suerte una sidrería abierta (eran ya las 12 de la noche), regresamos a la casa, para irnos a dormir, y reponer fuerzas. Esto sólo ha sido comenzar.

viernes, 21 de agosto de 2009

Diario de Viaje: Jornada 1, llegada a Asturias.

Es sábado 1 de Agosto de 2009. Son las 7 de la mañana y vuelvo a tener la oportunidad de perderme unos días de la rutina del día a día.

Este año me quedo en España, aunque me tengo que recorrer de punta a punta el país. Repito, son las 7 de la mañana. Esta tarde, si Dios quiere, estaré en Asturias.

Vamos en coche particular. Desde Jerez salimos Oscar, Jonathan, Iván y yo, comenzando un recorrido de más de 900 Kms por delante.

Al llegar a Sevilla, tomamos dirección Mérida, por la autovía de la Plata, la cual nos va a llevar hasta Gijón, todo recto.

Paramos a desayunar en la localidad extremeña de Monesterio, en un bar donde no se servían tostadas, sólo churros (porras), muy, muy aceitosas. Con ganas de haber desayunado otra cosa, seguimos nuestro camino, hasta la localidad de Plasencia, lugar donde nos reunimos con Jesús y Mar, y ya desde allí los seis, seguir camino hasta Asturias.



El viaje, a pesar de tantos Kms, y de forma sorpresiva, no se nos hace pesado. Tras parar de nuevo cerca de Zamora para almorzar, y tras estar unos minutos parados en la autovía, ya en Asturias, por un accidente de tráfico, de otro coche claro, a eso de las 6 de la tarde, llegamos a nuestro destino, la localidad de Cudillero, más concretamente en una zona denominada Arances, al lado de El Pito, a 2 Kms de Cudillero. Habíamos pasado por las circunvalaciones de localidades como Mieres, Oviedo, Gijón y Avilés, las cuales ya volveremos a verlas.



Tras acomodarnos en la casa, dos habitaciones, salón, baño y cocina, hacemos tiempo hasta la cena, yendo a Cudillero. El pueblo es precioso. Encerrado entre el mar y la montaña, las casas están construidas unas encima de otras, como si fueran distintos escalones, y casas muy distintas a las que se ven por Andalucía, todas de distintos colores, muchas ventanas y el típico tejado, con tejas, típico de las zonas del norte.

El pueblo es atravesado por una única calle con tráfico, de doble sentido, que recorre el pueblo y llega hasta el puerto. El resto de calles, estrechas, reviradas y empinadas, son peatonales. Dichas calles son otro aspecto a destacar del lugar. El agua del mar llega casi hasta la plaza de la Marina, única plaza del pueblo, y frente por frente del puerto. En dicha plaza está el ayuntamiento, y todo lleno de restaurantes, bares y tiendas.



El pueblo tiene que tener ambiente, pero.... pero.... a diferencia del sur, donde nos asamos de calor, en Asturias, y en concreto en Cudillero, nos han recibido con lluvia,...., sí, sí.... con lluvia, el 1 de Agosto. Increíble.

Aún así pasamos de la lluvia y nos damos una vuelta por el pueblo, buscando sus miradores y viendo el puerto marítimo.

Tras una hora, ya empapados, regresamos a la casa, donde una cena calentita, y una cama reconfortante, nos esperan para descansar de este primer día, y cargar las pilas. Asturias, nos espera.