domingo, 27 de octubre de 2013

Diario de Viaje Paises Bálticos: Jornada 8: Vilnius

Hoy es 25 de Agosto de 2013.

Suena el despertador a las 7:30, y comienza nuestro último día de viaje como tal. Hoy conoceremos un poco más la ciudad de Vilnius (ó Vilna, castellanizado). Muchas cosas que ver en un solo día.

Tras el desayuno en el hotel, de nuevo tipo buffet como en el resto del viaje, comenzamos nuestra visita por el casco antiguo de la ciudad, en el que edificios góticos, renacentistas, barrocos y neoclásicos, de gran colorido conforman un paisaje de cuento.

Entramos por la denominada puerta de la Aurora, la cual es una puerta de la muralla de la ciudad que contiene en su interior una pequeña capilla, en la parte superior, como un pequeño balcón, capilla a la cual se accede a través de una pequeña iglesia. Cuando hay misa abren las ventanas y desde el exterior se puede admirar la gran belleza de su interior. Paso obligatorio desde la estación de trenes o autobuses hacia la calle Pillies, calle de esta zona de la ciudad que da acceso al casco histórico. Llama la atención, que en la misma calle nos encontraremos también una iglesia ortodoxa, muestra de la mezcla de religiones que estuvieron por estos lares, en este caso, de la época de dominación rusa.




Seguimos recorriendo la calle Pillies, cuajada de iglesias ortodoxas, mercadillos, restaurantes y casas de colores. En esta zona de calles intrincadas, plazas angostas y patios escondidos es obligada visita la iglesia de Santa Ana construida con más de 33 tipos diferentes de ladrillos, todos rojos, dandole una belleza inusitada a dicha iglesia, y la iglesia de Pedro y Pablo, que parece la misma de Santa Ana, porque están pegadas, pero realmente son iglesias diferentes. Nos llama la atención la cantidad de gente que asisten a las misas. Es domingo pero nos comentan que hay misas todos los días, y siempre llenas de gente. Indicaros que Lituania es un país muy católico, y sobre todo, muy prácticante, por lo que se le da mucha importancia a todo lo relativo a su fe, y se debe acceder a estos lugares con mucho respeto. Previamente, antes de llegar a estas iglesias, hemos realizado una parada en la plaza del ayuntamiento, impresionante, desde la cual, en dirección a la Catedral, y por una de estas calles intrincadas, conectadas a la calle principal, de camino a la iglesia de Santa Ana, visitamos el Museo del Ámbar, resina conocida como"oro báltico" y con la que los lituanos obran auténticas maravillas, desde joyas hasta piezas de decoración. El ambar (resina de los árboles fosilizada y que en esta zona es muy abundante) es muy valioso, y por lo tanto, caro. En una zona del museo, hay trozos de ambar con insectos, dentro, que fueron atrapados en la resina hace miles de millones de años, y ahora, con la ayuda de lupas, algunas incluso sin ellas, se pueden visualizar atrapados, como arañas, como avispas u hormigas. De hecho, nos indican, que de aquí le surgió la idea a Steven Spielberg para la película Parque Jurásico, en la cual se creaban dinosaurios a partir de ADN de mosquito, incrustado en resina, en ambar, ya que el mosquito tenía sangre de dinosaurio, por haberle picado previamente. Nos indican que como idea base, no está mal, pero que es mucha imaginación, y que obviamente hoy día no sería tan simple.





Bueno, dejemos a Hollywood con su imaginación y sus películas, y volvamos a la calle Pillies, para llegar a la plaza de la Catedral de la ciudad de estilo neoclásico. Frente a la Catedral está la más importante avenida comercial de Vilnius, y acceso a la parte moderna de la ciudad. A su espalda, duermen las ruinas del antiguo palacio de los grandes duques. En una de sus entradas, está la Torre de Gediminas, única torre de defensa de la ciudad que permanece en pie. Al otro extremo de la plaza podemos ver también otro monumento a Gediminas, montando a caballo, y rodeado de lobos. Cuenta la leyenda, que Gediminas, rey lituano, que vivía en Trakai (ciudad que conoceremos esta tarde), en una de sus salidas de caza, tuvo un sueño, en el cual soño con un lobo metálico, que aullaba con la fuerza de 100 lobos. Los sacerdotes de su corte, le interpretaron dicho sueño, como que en la colina donde tuvo el sueño, debía construir un castillo tan fuerte como el aullido de 100 lobos, a partir del cual, florecería una ciudad que lo llenaría de gloria. Esta ciudad es Vilnius, y Gediminas su fundador en 1323.




Tras conocer esta leyenda, la fundación de la ciudad, y ver la Catedral desde el exterior (dentro había misa, y estaba abarrotada), seguimos andando por el parque que está detrás de la Catedral, bordeando el río Neris (uno de los dos ríos que bordean la ciudad, este es el más pequeño, el otro es el río Vilna, río principal de la ciudad, del cual toma su nombre), y llegamos a uno de los barrios más característicos de Vilna, el barrio de Uzupis. Uzupis significa "al otro lado del río" en lituano y se refiere al rio Vilna. El barrio es famoso por la cantidad de artistas que lo han habitado y aún lo habitan. Son famosas, las numerosas galerias de arte, los talleres de los artistas y sus populares cafés. Pero, también es famosa, porque en Abril de 1991, el distrito se autodeclaro república independiente (La República de Uzupis), con un ejército de 12 personas. Hablamos de una República independiente, de 1,2 Kms cuadrados. Logicamente las autoridades del estado lituano desoyeron esta petición, a pesar de que esta pequeña Republica ha escrito su propia constitución, la cual está colgada en las paredes de una de las calles del barrio, y contiene como puntos principales, por ejemplo, que los habitantes y visitantes de Uzupis tienen derecho a ser feliz, que el perro tiene derecho a ser perro, que el dueño tiene obligación de querer al gato, pero el gato a su dueño no, ó, que se tiene derecho a morir, pero no obligación... y como estas 40 normas más. Como digo, están publicadas en piedra, en una de las calles del barrio, en varios idiomas (en español aún no). Como digo tienen su propio ejercito, de 12 miembros, que se reunen en un bar con su presidente, que como no, también tienen, todo un personaje. Una de las multas que la policia local, que este ejercito, te puede imponer, es que si no vas alegre por sus calles, te tienen que hacer cosquillas hasta que te rias. Bueno, toda esta petición de independiencia es un poco, bastante, broma, chufla, pero es muy interesante y llamativa al menos.




Tras la visita a la República de Uzupis tomamos un autobús, ya que nos desplazamos a 3 Kms del centro, para visitar un cementerio militar, el único que queda de los tres que tuvo la ciudad, el cual está rodeado de árboles, y en una ladera de un monte de la ciudad. En él vemos tumbas, mausoleos y monumentos a aquellos que han muerto por su patria en las diferentes guerras que se han disputado por esta zona de Europa. Llama la atención la zona de los polacos (Vilnius durante una época perteneció a Polonia, y ahora es anecdótico que soldados que murieron por la pertenencia de la ciudad a Polonia, esten enterrados en una ciudad Lituana, y no polaca). Lo mismo ocurre con la parte rusa (mastodóntica, inmensa) y un pequeño mausoleo francés, con soldados que lucharon con Napoleón en su intento de conquistar Rusia, en el siglo XIX, y el invierno duro de estas latitudes, y no el ejercito ruso, acabó con ellos. De hecho, los pocos metros donde están enterrados, se considera territorio francés, y no lituano.




Son ya casi las 2 de la tarde, y el estomago ya va diciendo estoy aquí, por lo que abandonamos Vilnius, momentaneamente, para visitar un lugar precioso, donde además aprovechamos para almorzar. El lugar es Trakai, situada a 30 Kms de la capital. Es todo un símbolo de la independencia lituana y el único parque histórico nacional europeo. Fue la residencia y gran fortaleza defensiva de los grandes duques de Gediminas. La fortificación es hoy museo de la historia de Lituania, un lugar donde degustar el "gyra", vino de escasa graduación típico del lugar y un idílico paraje en el que no solo los turistas sino también los oriundos disfrutan de relajantes paseos en barca. Fue la capital de Lituania, durante la época en la que Vilnius perteneció a Polonia. El encanto que tiene Trakai, es que el castillo, está situado en una isla, rodeado por lagos (en el pais hay más de 1000 lagos). Trakai es punto obligado de visita si venís a Lituania. El interior del castillo es impresionante, y su entrada, a través de un foso, comunica las diferentes salas del castillo, como dije antes, hoy museo. Fuera de las dependencias del castillo, y rodeada por sus murallas, se encuentra su plaza interior, ambientada en la época medieval, tanto con música, como con figurantes, tanto damas y doncellas, como caballeros y mesoneros, verdugos, etc... Se realizan representaciones teatrales, luchas con espadas, bailes de la época... un auténtico viaje en el tiempo, rodeado de una belleza natural sin igual.







 Tras esta fantástica visita, regresamos a Vilnius (recordar momento mariachi en el autobús, con el propio autobús zigzagueando al son del mariachi, en honor a nuestro guía, de origen mexicano, jajaja), y conocer algo más de la actual capital del país. Como ya son cerca de las 7 de la tarde, hora a la que cierran las tiendas del centro, y como realmente los regalos del viaje ya se compraron en Tallin, nos dirigimos a los dos lugares centricos, fuera del casco antiguo, que nos llama la atención, el castillo de Vilnius, y el monumento de las 3 cruces, ambos fantásticos miradores de la ciudad. Ambos tienen en común que hay que subir unas pequeñas colinas (en el primero, el castillo de Vilnius, han puesto un funicular, pero hoy domingo está cerrado). De todos modos, en ambos miradores, la subida no es muy larga, ni muy empinada, y en el caso del segundo, es además atravesando una ladera a través de un bosque, dentro de la ciudad, precioso. Lo segundo que tienen en común, es que al tener que subir, estamos en los puntos más altos de la ciudad, y por tanto estupendos miradores para visualizar toda la ciudad, tanto la parte antigua, el casco histórico, como la parte moderna, detrás del río Vilna, llena de grandes y anchas avenidas, y de incluso rascacielos. Hay una zona con 3 ó 4 espectaculares, que no son muchos, pero lo suficiente para llamar a dicha zona, la pequeña Manhattan de Vilnius. Merece la pena acabar la visita a Vilnius en algunos de estos dos puntos, con el sol despidiendose y visualizando unas vistas increíbles de esta gran ciudad.




Está anocheciendo, son ya las 8:30, hora de cenar en estos países, por lo que nos dirigimos, dando por acabada la visita turística, al restaurante Lokos, junto a la plaza del ayuntamiento. Son muchos días de viaje, por lo que la última noche nos merecemos un homenaje. Elegimos este restaurante porque además de tener una calidad/precio estupenda, su especialidad son la carne de oso, de ciervo (gamo) y de castor (como veis, nada que ver con el cerdo, la ternera o el pollo típicos de nuestro país). Lo dicho, merece la pena. Tanto la comida, como el lugar, como el servicio, excelentes.



Se acaba el día, estamos cansados, pero con el estomago satisfecho, y lamentablemente, tenemos que retirarnos para el hotel. Y digo lamentablemente, porque todo lo bueno se acaba, y mañana, toca regresar a España, y volver al cotidiano, aburrido y anodino día a día. Pero bueno, regresamos alegres, cansados, pero alegres por todo lo visto, por todo lo nuevo conocido y visitado, y con la sensación de haber conocido algo mejor la personalidad, la idiosincracia de tres países bastantes desconocidos hasta ahora por mí, donde hay mucho por conocer y descubrir. Personalmente de todo, lo que mas me ha impresionado ha sido Tallin, y espero, con suerte, poder volver en época invernal, donde aunque el tiempo meteorológico será peor, la belleza de esa ciudad, ya de por sí bella, rodeada de nieve, tiene que ser precioso.

Se acaba el viaje, regresamos a España, y ha sido un placer haberlo compartido con todos vosotros.

Hasta la próxima Bloxperiencia.

domingo, 20 de octubre de 2013

Diario de Viaje Paises Bálticos: Jornada 7: Tallin - Rundale - Monte de las Cruces - Vilnius

Hoy es sábado, 24 de Agosto de 2013.
 
Son las 5:20 de la madrugada..., si, he puesto bien..., las 5:20. Hoy recorremos 600 Kms en autobus, pasando por 3 países, comenzando en Tallin (Estonia), llegando a Vilnius (Lituania), pasando de nuevo por Letonia. Va a ser el día más pesado del viaje, y es por eso que tenemos que salir muy, muy temprano de Tallín, a las 6:15 de la mañana, para llegar a una hora decente a Vilnius.

Al principio el viaje en bus es el típico de estas horas, con la mayoría del personal intentando dormir, ..., la mayoría, jejeje...

La primera parada la realizamos sobre las 9 de la mañana, en la frontera entre Estonia y Letonia, donde aprovechamos para desayunar. A las 10, seguimos nuestro viaje, para de nuevo, sobre las 12 del mediodía, llegar a nuestra primera visita del día, al palacio de Mezotne, un palacio de un antiguo caballero alemán, con ansias de poder, que por lo visto, estuvo liado con la Zarina Catalina. Hoy día, el palacio, rodeado por jardines y al lado de un río, reuniendo por ello un enclave precioso, la verdad, es un hotel-restaurante, y fue el lugar donde nos ofrecieron el almuerzo del día.




Tras dicho almuerzo, visitamos un segundo palacio, este mucho más grande, de estilo barroco, cuyo dueño era también el anterior nombrado caballero alemán, pero, este, tras casarse con la Zarina, se convirtió en Conde de Kurtlandia, así que ya no era un caballero, era un señor conde, y claro, quiso un palacio acorde con su nueva condición. El palacio está en parte en restauración, y está lleno de habitaciones preciosas, con una decoración que no es precisamente del IKEA.





Tras esta visita al palacio de Rumdale, que así es como se llama, seguimos nuestro rumbo, y tras pasar la frontera con Lituania, y ya dentro de este país, hacemos una pequeña parada en las cercanías de la localidad de Siauliai, lugar donde se encuentra la denominada Colina de las Cruces. Este es un lugar muy peculiar, cargado de simbolismo por el pueblo lituano. Es un pequeño montículo, yo no lo llamaría ni colina, donde están plantadas, miles de cruces de madera, en recuerdo de familiares o amigos queridos. No se trata de un cementerio, no hay nadie enterrado, sólo cruces de madera, clavadas en el suelo, unas más grandes, enormes, y otras más pequeñas, minúsculas, ya sean clavadas también en el suelo, o apoyadas en otras cruces de mayor tamaño. Hay cruces sobre otras cruces, llenando las laderas de la colina, y su extensión a todo lo largo de la falda de la misma. Es un lugar canonizado incluso por el Papa Juan Pablo II, y como digo, tiene un significado muy especial para el pueblo lituano a lo largo de toda su historia. Incluso vimos una pareja de novios, con sus trajes de la ceremonia y todo, que nos indicaron que es muy tradicional que los novios vengan a este lugar a hacerse fotos del día de su boda.





Tras esta visita, y siendo cerca de las 6 de la tarde, nos dirigimos a Vilnius, donde llegamos sobre las 9:30 de la noche... os recuerdo que salimos a las 6:30 de la mañana, son 15 horas de viaje, entre parada y parada, eso sí.

Tenemos el tiempo justo para entrar en el hotel, asearnos y cenar. Mañana tenemos sólo 1 día para conocer lo que nos ofrece Vilnius, y además queremos conocer la localidad cercana de Trakai, pero... eso, y ya con menos horas de autobus encima, os lo cuento mañana.

Hasta la próxima Bloxperiencia.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Diario de Viaje Países Bálticos: Jornada 6 - 2º día Tallin

Hoy es 23 de Agosto de 2013.

Hoy nos levantamos con sobresalto. Como no hay que trasladarse a ningún sitio, podíamos permitirnos el lujo de despertarnos tarde, así que pusimos la alarma a las 8:30, pero yo no recordé que mi reloj tiene alarma a las 8 de la mañana, así que aunque yo no me dí cuenta por la costumbre diaria, no lo oí, si lo hicieron mis compañeras de viaje, y las pobres las desperté 30 minutos antes de lo previsto..., fueron buenas, me dejaron con vida, jejejeje...

Bueno, hoy nos toca un día tranquilo en comparación con los demás (ya va tocando). Tras el desayuno, nos trasladamos de nuevo a la ciudad, a visitar aquellos lugares turísticos más alejados del casco histórico. Usando primero el autobús local, y luego desplazándonos en tranvías, llegamos al parque de Kadriorg, situado, como indiqué ayer, a 2 Kms de la ciudad medieval. Este parque contiene el hermoso palacio barroco de Pedro el Grande (zar ruso), el cual no pudimos visitar ya que está en restauración. Dicho palacio alberga hoy día el Museo de Arte Estonio. En el mismo lugar, dentro del parque, se encuentra el edificio de residencia del Primer Ministro. Ambos edificios se incluyen en este, hoy, parque de la ciudad, lleno de fuentes, de diferentes tipos de árboles, y de diferentes tipos de flores, muy bien cuidado todo, ya que vimos a muchas personas trabajando en dicho parque, ayudando a su cuidado y conservación.




El parque es grande, precioso, y por lo que hemos podido ver, no sólo lugar de visita turística, sino también de lugar de reposo y relax, paseo familiar o de juego para los niños, por parte de los habitantes de Tallin. Digamos que es el pulmón verde de la ciudad, la cual está rodeada en las afueras por varios bosques, pero este parque está integrado en la parte moderna de la ciudad. El origen de este parque fue que el Zar Pedro el Grande quiso darle a Catalina, su 2ª esposa, un lugar de vacaciones y de relax, y claro, no le hizo una casita y punto, le tuvo que hacer un palacio rodeado de jardines, típico de la época, y típico de los zares.




Tras la visita del parque, frustrada en parte por no poder entrar en el palacio, regresamos al centro histórico, pero esta vez andando, primero a través del barrio de Kadriorg, donde podemos ver las típicas casas de madera, (fundamentalmente, aunque también de otros materiales). Esta zona es, o mejor dicho, fue, el lugar de residencia de la aristocracia letona (aunque los dueños de las casas fueron fundamentalmente alemanes y rusos). La verdad que hay algunas casas preciosas, y llama la atención ver cada casa de un color distinto, da un aspecto muy peculiar a este barrio, por el cual llegamos a la avenida principal de la capital, la avenida Narva, la cual une las afueras de la ciudad, la parte moderna, con el centro histórico (lógicamente en esta dirección, la ciudad tiene muchas más avenidas por otras direcciones).


 Enseguida llegamos de nuevo al centro histórico, de nuevo lleno de turistas. Como realmente ya hemos visitado de esta zona todo lo que hay que visitar, nos tomamos el resto del día para callejear por aquellas calles no conocidas, comprar algunos recuerdos de la ciudad para nosotros, amigos y familiares, y tomar algo de vez en cuando para parar y descansar.


A media tarde, con pena por dejar la parte de la ciudad que nos ha enamorado, prometiendo volver, nos vamos para el hotel a cenar y descansar, temprano, ya que mañana nos espera un día agotador. 600 Kms desde Tallin hasta Vilnius (o Vilna), capital de Lituania, última parada de nuestro viaje que ya se acerca a su fin. 600 Kms en bus, que por las carreteras de esta zona y el límite de velocidad de las mismas (no se puede superar los 90 Kms/h), se calculan entre las 11 y 12 horas de viaje, también teniendo en cuenta que tenemos 2 paradas programadas, una en Letonia (sí, volvemos a cruzar Letonia, desde Estonia, camino de Lituania, toma ya.... en el mismo día...) más concretamente en la localidad de Rundale, y también en Siauliai, en el norte de Lituania, donde visitaremos el monte de las cruces, para llegar, por fin, lo que no se es a que hora, a Vilnius, la capital lituana. Saldremos del hotel a las 6:15, de la mañana!!!!! Así que nada, os dejo hasta mañana, con la satisfacción de haber conocido una ciudad con un encanto tan especial como Tallin. Espero volver.

Hasta la próxima Bloxperiencia.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Diario de Viaje Países Bálticos: Jornada 5 - Tallin

Hoy es 22 de Agosto de 2013.

Son las 7:30, y es hora de levantarse. Han sido muchos Kms hasta llegar a Tallin, y nos espera un día entero para conocerla. Primero, lógicamente, hay que cargar energías, y el desayuno-buffet del hotel no tiene desperdicio, con muchas más opciones, si cabe, que en Riga, y un salón más grande y por lo tanto sin los problemas de buscar, esperar y cojer sitio. Comienza bien el día.

Tras reponer fuerzas, nos montamos en el bus y comienza nuestra visita turística con un primer paseo panorámico, primero rodeando el casco antiguo, alrededor de su muralla medieval, para luego ir saliendo a las afueras del casco histórico. Llegamos a los alrededores de Kadriorg, un parque enorme, con jardines inmensos, preciosos, y cuyo principal atractivo es el palacio de los zares, Pedro y Catalina. No daré muchos más detalles, ya que esta zona la visitaremos mañana, así que hasta aquí puedo leer...

Nuestra visita en bus acaba en Pirita, zona marítima, situada a 2Kms de Tallin, desde donde se pueden disfrutar de unas vistas magníficas de la ciudad, tanto la parte antigua, como la moderna, o disfrutar de la playa (no penséis en playas de arenas finas como las nuestras, en Cádiz, sino el concepto de playa, de acumulación de agua para bañarte... y poco más). Como curiosidad, Pirita, es decir, Tallin, fue subsede olímpica, en los juegos olímpicos de Moscú 1980, concretamente la sede de la competición de vela. Aún hoy está activo el puerto marítimo, y las instalaciones donde se alojaron los deportistas, hoy en día la mayoría son hoteles.



Regresamos a Tallín ciudad, a su casco histórico, para ya andando, conocer todo lo que esta parte de la ciudad tiene que mostrarnos. Indicar que el casco histórico de Tallin se conserva como fue construida en su origen, haya por el siglo XIII, cuando en 1219 los daneses ocuparon la zona, de hecho, Tallin, en estonio significa ciudad danesa. El casco urbano del centro de la ciudad se divide en dos, la parte alta, situada en una pequeña colina (la zona alta se denomina Troompea) y la parte baja, a los pies de dicha colina. Comenzamos nuestro paseo por la parte alta, donde visitamos en primer lugar la catedral ortodoxa rusa del siglo XIX, de Alejandro Nevski. Es llamativa por sus cúpulas y los mosaicos de la fallada. Ya dentro, está llena de iconos de familias nobles de la ciudad. Justo enfrente de la catedral, en la misma plaza, se situa el palacio del gobierno, donde se encuentra el parlamento del país. En la actualidad lo están reformando, pero aún así se ve un edificio precioso.




Continuando nuestro callejear, llegamos a través de calles estrechas y asfaltadas con piedra, como suelen ser las calles medievales, a la Plaza de la Iglesia, llamada así porque es donde se encuentra la Catedral de María, de características luteranas, y que data entre los siglos XV y XVIII. En su interior están sepultados personajes importantes de la ciudad. Llama la atención los numerosos escudos hechos de madera, que llenan las paredes del interior de la iglesia, por lo demás, poco detallista.



Seguimos nuestro recorrido a través de las calles preciosas de Tallin, y llegamos a uno de los varios miradores que tiene la ciudad en esta parte alta del casco antiguo. Las vistas son increíbles. Llenos de gente, turistas, realizando la foto individual, de pareja o grupo, característica, con las torres de iglesias y edificios antiguos, en un primer plano, con la silueta de los edificios modernos al fondo. Hay que verlo.



Tras el mirador, bajamos por una calle de escalones a través de la muralla de la ciudad, para llegar a la parte baja, donde seguimos nuestro recorrido, entrando en la ciudad medieval a través de una de las puertas antiguas, aún en pie, de dicha época, y que aún conserva su estructura inicial, incluyendo sus torres, las cuales protegían la entrada de la ciudad. A partir de aquí, explicar como es el centro de Tallín es un intento fallido por mi parte. Edificios preciosos, antiguos, algunos mejor conservados que otros, calles únicas, e iglesias y edificios imponentes. Llama la atención el pasaje de Santa Catalina, un pasaje, una calle, a la cual se accede a través de una puerta en un edificio, y que te lleva directamente a un viaje en el tiempo, muy coqueta, muy bien cuidada, y en cuyas paredes, de la calle, están expuestas trozos de piedra original de la catedral, varias veces destruida, y reconstruida, por lo que se ve.






Nuestra visita guiada, termina en la plaza del ayuntamiento. Si bonito ha sido llegar hasta aquí, esta plaza ya es lo máximo. Antigua plaza del mercado (en época medieval), es el corazón de la ciudad, del casco histórico, todas las calles llevan a ella, y es el punto de unión de todo lo demás. En la torre del ayuntamiento (que parece una iglesia) se puede ver una veleta, símbolo de la ciudad, y que tiene el nombre popular de Tomás el Viejo. La plaza está llena de vida, rodeada de bares, restaurantes y tiendas de recuerdos y souvenirs, y llena, llena de gente de muchos lugares. Esta plaza tiene magia, tiene algo especial. Me encanta.




Una vez llegados aquí, tenemos que reponer fuerzas, primero entrando en un bar, especializado en cervezas, donde probamos la cerveza con miel, bueno, prueban, que a mi la cerveza no me llama la atención, pero dicha cerveza es originaría de aquí, y es típico probarla, entre muchas otras. Posteriormente, ya con idea de almorzar, entramos en un restaurante irlandés, recomendados por unos compañeros del viaje, a los cuales acompañamos. Quizás no sea un restaurante local, estonio quiero decir, pero la comida está muy buena, y el precio decente. Todos salimos muy contentos de dicho restaurante.

Seguimos nuestro recorrido, visitando aquellas zonas que aún no conocemos, como otra entrada a la ciudad medieval, donde hay una torre más baja que las demás, pero más grande, más ancha. Se denomina, Margarita la Gorda. Visitamos la iglesia Oleviste, ó de San Olaf, consagrada al rey Olaf II de Noruega, durante el siglo XII, tiempo en el que fue considerado el edificio construido por el hombre, más alto del mundo conocido, con una torre de más de 120 metros. Fue el centro de la ciudad, hasta su conquista por los daneses, en 1219. También visitamos la farmacia del municipio, situada en la plaza del ayuntamiento, y que data de 1422, siendo una de las pocas farmacias que siguen funcionando desde el medievo, y por tanto considerada una de las más antiguas del mundo. Tras visitar de nuevo el barrio alto, para ver otra vez, ya con menos gente esta parte de la ciudad (indicar que los cruceros de turistas se suelen ir a las 5 de la tarde, y las calles de la ciudad se quedan mucho más vacías a partir de esas horas), finalizamos nuestra visita en el mirador del hotel Seridon, un hotel de reciente creación, fuera del casco antiguo, fuera de las murallas medievales, pero muy cerca de dichas calles, y en cuya planta 24 tiene un bar al aire libre, desde como os podéis imaginar por las alturas, hay unas vistas increíbles de todo el golfo de Finlandia (recordar que estamos a tan sólo 80Kms de Helsinki, aunque lógicamente, por muy alto que estemos, no se ve). Nos recomendaron este lugar para visualizar la puesta de sol, para ver como se esconde el sol en el horizonte del mar Báltico, dejando a toda la ciudad antigua con una luz anaranjada de fondo, que junto a las líneas de la ciudad, con todas sus torres e iglesias, o incluso la formada por la muralla de la ciudad, dan una visión increíble, fantástica, de la ciudad, lo cual acaba por conquistar al visitante, al menos conmigo lo ha conseguido, si ya de por sí su casco antiguo medieval ya no lo hubiera realizado durante el día.





Tras esta increíble puesta de sol, única, nos dirigimos de nuevo a nuestro hotel, para descansar y recuperar fuerzas para el día siguiente, también en Tallín. Tenemos intención de visitar Kadriorg, como comenté anteriormente, pero ya os daré más detalle manaña.

Hasta la próxima Bloxperiencia.