domingo, 9 de marzo de 2014

Diario de Viaje Roma 2014 - Jornada 2 - La Roma Imperial

Hoy es Jueves 27 de Febrero:

La alarma suena a las 7:30 de la mañana. Hay que levantarse temprano ya que hay que aprovechar el día. El primer día se lo queremos dedicar a visitar el Foro Romano, lo que queda de la gran ciudad que se convirtió en el centro de un Imperio, pero antes vamos a desayunar.


El desayuno del hotel es tipo buffet, y tengo que decir que es muy bueno, tenemos muchas opciones: Varios tipos de pan, que podemos rellenar bien con mermelada o con margarina, también hay dulces, queso, salchichas, huevos duros, cereales de varios tipos... vamos que hambre no pasamos... y de beber zumos, café, o cacao, a elección. Me llama la atención un zumo, que luego he visto es muy común en Roma, la naranja roja. Muy dulce, muy bueno.


Pues nada. Una vez con el estomago lleno, salimos del hotel dirección Termini. Estamos cerca del centro (el último día lo comprobaremos) pero para que mi madre no se me canse desde el principio, decidimos tomar el metro para llegar hasta el foro. El metro de Roma es sencillo, actualmente sólo tiene 2 líneas, por lo que no a todos lados llega, pero sirve para acercarte a los lugares más turísticos de la ciudad. En nuestro caso, tomamos la línea B (que recorre la ciudad de norte a sur) en la estación de Termini, y nos bajamos en la parada Circo Massimo, que es la más cercana a la entrada del Foro por el monte Palatino. 


Decidimos entrar por este lugar, y no por el Coliseo, por dos motivos. El Primero es porque el Palatino es un monte, y si empiezas por este lugar, el resto del foro es en el mismo nivel o hacia abajo, y segundo, porque por este lugar suele entrar menos gente, y nos encontraremos menos cola, de hecho ninguna, entramos enseguida. La entrada nos costó 12€, mejor dicho, me costó. Mi madre por ser mayor de 65 años, y residir en un país de la Comunidad Europea entró gratis, y mi prima, por ser docente de un centro público, entra con la tarifa reducida, 7,5 € (de esto me informé antes de ir a Roma). Esta entrada no es sólo para el Palatino, sino que sirve también para el resto del Foro y para la entrada al interior del Coliseo, y se puede usar durante 2 días consecutivos. A nosotros con 1 nos basta.






Ubicado a 40 metros de altura sobre el Foro Romano, el Monte Palatino es la más céntrica de las siete colinas de Roma y compone una de las partes más antiguas de la ciudad. El Monte Palatino está considerado la cuna de la capital italiana y se cree que estuvo habitado desde el año 1000 a.C. Cuenta la mitología romana que la cueva en la que vivía Luperca, la loba que cuidó de Rómulo y Remo, se encontraba situada en el Monte Palatino. Según la leyenda, cuando los hermanos crecieron decidieron formar una ciudad a orillas del río pero, al no ponerse de acuerdo en algunos puntos de la decisión, Rómulo mató a Remo y fundó la ciudad de Roma. En el Palatino se pueden ver infinidad de restos de las imponentes edificaciones que fueron construidas para la alta sociedad romana en la antigüedad. Aunque el conjunto es impresionante, lo que se considera más importante es lo siguiente:

Domus Flavia: El espléndido palacio Domus Flavia fue construido en el año 81 a.C. por encargo del emperador Domiciano para ser utilizado como residencia oficial y pública. En la actualidad aún se pueden ver algunas partes de la extensa construcción.

Hipódromo de Domiciano: Dotado de la apariencia de un circo romano, no se sabe a ciencia cierta si el estadio fue concebido para la realización de carreras a pie, o bien para ser utilizado simplemente como jardín.



Casa de Livia: Esta casa de aspecto modesto construida en el siglo I a.C., es uno de los edificios mejor conservados del Palatino. Aún es posible vislumbrar los restos de los mosaicos y frescos que un día dieron alegría a los techos y paredes.
Casa de Augusto: Construida como la residencia particular de Octavio Augusto, la casa edificada en dos niveles aún conserva gran parte de los preciados y coloridos frescos que decoraban sus paredes

Jardines Farnesianos: Proyectados a mediados del siglo XVI sobre las ruinas del Palacio de Tiberio, los Jardines Farnese fueron uno de los primeros jardines botánicos que se crearon en Europa. Desde aquí tenemos un mirador hacia el resto del Foro, impresionante. Es desde donde tomé la siguiente imagen panorámica.



Bien, una vez visto el Palatino, vamos bajando la colina, y llegamos al Foro Romano, la zona en la que se desarrollaba la vida pública y religiosa en la antigua Roma. Como curiosidad, el área en el que se encuentra el Foro fue en sus inicios una zona pantanosa. En el siglo VI a.C. el área fue drenada mediante la Cloaca Máxima, uno de los primeros sistemas de alcantarillado del mundo.

Lo primero que vemos es el Arco de Tito (Es un arco del triunfo que conmemora la victoria de Roma sobre Jerusalén. Fue construido tras la muerte del emperador Tito). En este punto podemos o bien ir hacia la izquierda, y ver el resto de la ciudad, o bien a la derecha, y visitar el Coliseo. Estas opciones son posibles porque estamos enmedio de la Via Sacra, la calle principal de la ciudad, y que comunicaba el Coliseo, a las afueras, con la plaza del Campidoglio (o Plaza del Capitolio que está situada en la cima de la Colina Capitolina y es la primera plaza moderna que se diseñó en Roma, hoy sede del ayuntamiento de la ciudad)
Optamos por la primera opción. El arco de Tito no es el único que aún se mantiene en pie, también están el Arco de Severo Séptimo: Arco erigido en el año 203 d.C. para conmemorar el tercer aniversario de Severo Séptimo como emperador; y justo al lado del Coliseo, El Arco de Constantino fue erigido en el año 315 en conmemoración de la victoria de Constantino I el Grande en la batalla del Puente Milvio, aunque me lo he encontrado en obras, por lo que no he podido visualizarlo en su esplendor. 
Visitar el foro es increíble. Es el lugar donde se desarrollaba toda la vida ciudadana en la antigua Roma: la política, la justicia, el comercio, la vida social y el culto a los dioses. Era el corazón de la Ciudad y está cargado de recuerdos de los principales protagonistas de su historia. A cada paso que doy, intento cerrar los ojos, e imaginar como sería la vida en este lugar, hace 2000 años, cuando el emperador era Julio César, y Roma dominaba el mundo conocido. 
Foro Romano 
Una vez visitado el foro, subimos (a mi pobre madre le costó un mundo) las escaleras que nos llevan al monte Capitolino, para una vez arriba, conocer la antes nombrada Plaza del Campidoglio. En la actualidad, es la sede de los museos capitolinos, y además, en la subida, en la esquina entre el Palazzo Senatorio y el Palazzo Nuovo se encuentra situada la escultura de la mítica Loba Capitolina que forma parte de la Leyenda de Rómulo y Remo, aunque esta sea sólo una copia, ya que la original está resguardada en los Museos Capitolinos.
Bajamos las escalinatas de la plaza, y llegamos a un punto importante de Roma, la Piazza Venezia.
El aspecto actual de la plaza viene de la demolición y la reconstrucción hecha a principios del 900, lo que llevó a la construcción del monumento colosal de estilo victoriano a Vittorio Emanuele II (en tono de broma lo apodan "la máquina de escribir").
La plaza es también la sede del Palazzo Venezia, la antigua sede papal, de la que el Papa Julio II observaba, con vistas a un balcón, carreras de caballos de  raza, que hasta 1883 se disputó a lo largo de la Via del Corso. Además del Palazzo Venezia, se encuentra el Palazzo Bonaparte, donde vivió desde 1818 hasta su muerte, la madre de Napoleón, Letizia Ramolino.

A partir de este punto, bordeamos el impresionante monumento dedicado a Vittorio Emanuelle II, y a mano derecha, entramos en la Via del Foro Imperial. Esta gran avenida, nos deja a nuestra mano izquierda, el Foro de Trajano, otra parte más de este gigantesco foro, ordenado crear por Trajano, durante los años 107 y 112 DC, y a la derecha, el resto del foro que ya hemos conocido. Al fondo, al final de la avenida, colosal, nunca mejor dicho, El Coliseo. 



Es el anfiteatro más grande construido durante el Imperio Romano. Durante más de 5 siglos ofreció espectáculos de fieras, batallas de gladiadores y representaciones de batallas. Una vez dentro, al igual que me ocurrió con el foro, me imaginaba al pueblo romano en sus gradas, con ganas de ver estas luchas de gladiadores, entre ellos y con animales, mientras el emperador se jacta de su poder, dándole al pueblo espectáculo. Pues vaya.... que hartura de muerte y de sangre... no se yo si eso lo consideraríamos hoy espectáculo. 







Bueno, ya van siendo más de las 2 de la tarde, y estamos ya con ganas de comer. Como no nos hemos informado sobre los restaurantes de la zona, damos una vuelta, por los alrededores del Coliseo, y ver que nos ofrecen. Finalmente, nos llamó la atención una pequeña tienda donde por sólo 5 euros, te ofrecían un calzone y un refresco. El calzone es una especie de mezcla entre pizza y bocadillo, y había de varios sabores. Estaba muy bueno. A ambos lados de la puerta de la tienda había dos bancos, y allí que nos quedamos para retomar fuerzas. 




Una vez ya algo más descansados y con el estomago un poco más callado, nos ponemos en marcha para la segunda parte del día. Dejamos atrás la Roma Imperial, y nos trasladamos a la Roma Medieval, en concreto al barrio del Trastevere, uno de los barrios más antiguos (Siglo XII) y bonitos de la ciudad, de estrechas calles, y con un especial aire bohemio. Pero no veas para llegar. 

Resulta que no hay línea de metro que lleve a esa zona, así que hicimos lo siguiente para no andar mucho, que mi madre ya demasiado ha andado por la mañana. Primero cogemos el metro desde el Coliseo, para tomando de nuevo la línea B, bajarnos en la parada Piramides. Nos dijeron que allí tomásemos un tren local hasta Trastevere, pero al llegar a ese punto, yo solo veía trenes para otras ciudades de Italia. Le pregunto a uno de seguridad que estaba allí, y me dice que salga en dirección derecha, y veré el tren. Salgo por la derecha y no veo trenes. Pregunto a otro hombre allí, y me dice lo contrario, que tengo que salir dirección izquierda, y veré los trenes. Allá que me voy para atrás, para la izquierda, por donde había venido antes, y sigo sin ver los trenes. Le vuelvo a preguntar al mismo hombre de seguridad, haciéndole ver que me tienen como una pelota de tenis, y me explica, ya por fin, que no es que tenga que ver trenes, sino que al salir, me fije en otra, en otra estación de trenes... vale!!!!! pues si.. salimos (ahí me di cuenta que daba igual salir por la izquierda o por la derecha, ya que ambas puertas dan a la misma plaza) y frente a dicha plaza, hay otra estación de tren. Allí que vamos, y sí, los trenes de cercanías, algunos, su primera parada era en el barrio de Trastevere. 

Pues nada, nos montamos en el tren, nos bajamos en la parada de Trastevere, y allí preguntamos por el motivo principal de nuestra visita, la Basílica de Santa María (iglesia destacada por los impresionantes mosaicos dorados de la fachada y por su campanario). Pues bien, nos dicen que está a más de 1 Km, así que decidimos ir en Tranvía... pero... pero.. nos equivocamos de acera en la parada, y por tanto de sentido, así que en la primera parada, nos volvemos a bajar, cruzamos de acera, y ahora sí, nos montamos en el tranvía correcto, en la dirección correcta... mi madre ya me mataba,... jajaja. Suerte tuvimos también, que preguntando, nos oyó un buen hombre, ya mayor, que iba precisamente a la parada de la iglesia, y nos dijo muy educado que le siguiéramos en el tranvía, y que nos bajáramos donde el se bajara. Durante el trayecto, en una mezcla de italiano y español, muy de agradecer al caballero, este buen hombre me explica que su nuera es de Ecuador, y por ello medio conoce nuestro idioma, y que de joven, fue guía turístico, y me dio información de lugares increíbles que visitar en el Trastevere. Lástima que mi madre ya estuviera la pobre cansada, y sólo me permitió a mi prima y a mi ver la iglesia y dar una vuelta por el barrio, mientras tomamos un helado tradicional, un gelatto, y unos dulces de chocolate buenísimos. 




En esos pocos minutos que estuvimos por esa zona de la ciudad, (la verdad me quedé con ganas de ver más calles, pero eran ya cerca de las 6 de la tarde, empezaba a anochecer y cierto es que para ser el primer día, mi madre se estaba portando como una campeona, así que no le quise llevar la contraria).... como digo, en esos pocos minutos, el barrio me encantó. Un laberinto de calles, super viejo todo, con un montón de casas, tiendas, talleres, bares, ..., con vida, muy distinto a todo lo visto por la mañana, que si, que estaba lleno de turistas, pero vida, vida, el foro romano tiene poca.. jajaja.

La iglesia de Santa María en Trastevere es preciosa. Fundada por el Papa Calixto I en el siglo III, cuando el cristianismo aún era un culto minoritario, la Basílica de Santa María en Trastevere es un templo que conserva su carácter medieval. Exteriormente la iglesia destaca por los impresionantes mosaicos dorados de la fachada y por su campanario, que data del siglo XII. A la izquierda del Altar Mayor se puede visitar la Capilla Altemps, decorada con estilo barroco, en la que se puede ver a la Madonna de la Clemenza, una imagen de la Virgen realizada a tamaño real. Al principio de la nave a mano izquierda se encuentra la escultura de San Antonio, famosa por conceder deseos. Son muchas las personas que dejan sus peticiones. Nosotros no realizamos ninguna, pero si que había gente rezándole. 

Bueno, pues una vez visitada la iglesia, y haber tomado algo típico italiano, paseando tranquilamente por algunas de las calles del barrio, es hora ya de descansar, y regresar al hotel. Son cerca de las 7 de la tarde y ya es de noche. Para no hacernos el lío de antes, decidimos coger el tranvía de nuevo hasta la estación de tren de Trastevere, y allí, tomar un tren local (que no metro) que nos lleva directamente a la estación de Termini (bendito punto central de todas las comunicaciones de Roma, jajaja). Una vez allí, damos una vuelta por la estación de Termini, buscando la salida a la calle del hotel (Via Marsala) y nos damos cuenta del mundo subterráneo que allí existe.... con restaurantes, tiendas de ropa, comercios de comida, incluso Mcdonalds... aquello parecía un centro comercial. 

 

Aprovechamos para entrar en una pequeña tienda para comprar comida y bebida para cenar (la bebida en Italia es muy cara, compres lo que compres y donde lo compres) y de ese modo, llegar al hotel, ya cerca de las 8 de la tarde, asearnos, cenar, y descansar de este primer gran día. 

Roma me está encantando. Es impresionante, y aún nos quedan 2 días más aquí y muchas cosas más que conocer y ver. La lastima es que sólo son 2 días, y que la previsión del tiempo da agua. En fin. Mañana os sigo contando.

sábado, 8 de marzo de 2014

Diario de Viaje Roma 2014 - Jornada 1 - Llegada

Hola, y bienvenidos de nuevo a Bloxperiencia.

Como algunos sabéis, durante el puente festivo del Día de Andalucía, (27 y 28 de Febrero, y 1 y 2 de Marzo) he podido escaparme a una de las ciudades con más encanto y más bonita de Europa. Os hablo de Roma, la ciudad Eterna.



En esta escapada me ha acompañado mi madre (en realidad el viaje era una promesa que le hice hace 3 años, ya que ella siempre ha querido conocer El Vaticano) y mi prima Pilar.

El viaje lo comenzamos el miércoles 26 de Febrero, donde a las 17:40 tomamos un avión desde el aeropuerto de Jerez hasta Madrid. La anécdota de este vuelo es que fue la primera vez que mi prima Pilar se montaba en avión, por lo cual iba con los lógicos nervios... pero bien, pronto se dio cuenta que los aviones son unos medios muy seguros, jejeje...

Bien, llegamos a la Terminal 4 de Barajas, a eso de las 18:50, pero no nos dio tiempo a mucho, ya que el siguiente avión que nos llevaba a Roma, salia a las 19:50, y tras consultar en los paneles, resulta que salia casi de la otra punta de la Terminal, así que nada, a patearse la T4, sin fijarnos en tiendas ni bares ni nada, y llegamos mientras por megafonía indicaban "última llamada para los viajeros del vuelo Madrid-Roma"... buffff que prisas,jajaja... pero llegamos bien.

Pues nada... segundo avión del día. Este segundo vuelo lógicamente fue más largo, y llegamos al aeropuerto de Fiumicino (a 30 Kms de Roma) a eso de las 22:15... pues nada... recogemos las maletas, y ya en Italia!!!!!! nos pusimos a recorrer la T3 de dicho aeropuerto con destino la estación de autobuses, desde el cual, a las 23:00 horas, tomamos un bus que nos llevaba al centro de Roma, a la estación de Termini (ya hablaré con más detalle de ella). Según la web donde compré los billetes de bus desde el aeropuerto a Roma (os lo recomiendo, sólo 4 euros, podéis ver aquí su web) se tardaba unos 45 minutos en llegar... pues bien... se ve que el conductor tendría prisa por acabar su jornada (era el último autobús de esta línea que salia desde el aeropuerto) que tardamos sólo 25 minutos. La pobre de mi prima, y yo mismo, llevábamos más miedo en el bus que el avión... que forma de coger las curvas a casi 70Kms/h... en Roma... casi se comía a los coches de delante.... casi no había espacio...yo pensaba... como frene el de delante nos lo comemos.... yo ya sabía de otras veces que he pasado por Italia, de la mala fama que tienen los italianos conduciendo... pero esto... un bus público, la verdad no me lo esperaba...


Total... que a eso de las 23:30 ya estábamos en Termini, en Roma!!!!! y nos dirigimos a nuestro hotel, el WindRose, a 5 minutos. Termini es el centro neuralgico de las comunicaciones de Roma. En esta estación llegan y salen las dos líneas de metro de la ciudad, las diferentes líneas de bus, la estación de trenes (tanto locales como nacionales)... por lo que el hotel lo busqué cerca para poder movernos con libertad... luego, una vez allí he comprobado que la zona está llena de hoteles, a la izquierda y a la derecha, detrás y delante de la estación. Bueno, el nuestro, el WindRose, (tenéis aquí su web)estaba a menos de 5 minutos andando, sólo tuvimos que atravesar una plaza que hay junto a Termini según salimos por la derecha (en la denominada Vía Marsala (es decir, calle Marsala)) y allí que nos dieron la habitación 308, una habitación pequeña, acogedora, no tiene más que lo que se le pide a una habitación, la cama, un armario, un cuarto de baño decente... pero se ve que la habitación es de 2 personas, porque el espacio quitado por la tercera cama, nos dejaba poco espacio más que el mínimo para poder moverte de la cama al baño o para salir y entrar de la habitación... bueno... igual soy un poco exagerado, pero pequeña era. En la siguiente foto no se ve la tercera cama que queda a la derecha.


Pues nada... ya estamos aquí, son más de las 12 de la noche, y no hemos parado. Ya estamos en Roma, en la ciudad eterna, y tenemos 3 días por delante para conocerla a fondo. Ya os iré contando.

Mientras, os dejo algunos enlaces de fotos panorámicas realizadas por mi, de los lugares más turísticos de la ciudad, el foro romano y la plaza de San Pedro en el Vaticano. En los próximos días iré colgando más fotos.

Ciao, hasta la próxima Bloxperiencia.

VISTAS PANORÁMICAS

1.- Foro Romano desde el mirador del Palatino





2.- Plaza San Pedro - El Vaticano


domingo, 27 de octubre de 2013

Diario de Viaje Paises Bálticos: Jornada 8: Vilnius

Hoy es 25 de Agosto de 2013.

Suena el despertador a las 7:30, y comienza nuestro último día de viaje como tal. Hoy conoceremos un poco más la ciudad de Vilnius (ó Vilna, castellanizado). Muchas cosas que ver en un solo día.

Tras el desayuno en el hotel, de nuevo tipo buffet como en el resto del viaje, comenzamos nuestra visita por el casco antiguo de la ciudad, en el que edificios góticos, renacentistas, barrocos y neoclásicos, de gran colorido conforman un paisaje de cuento.

Entramos por la denominada puerta de la Aurora, la cual es una puerta de la muralla de la ciudad que contiene en su interior una pequeña capilla, en la parte superior, como un pequeño balcón, capilla a la cual se accede a través de una pequeña iglesia. Cuando hay misa abren las ventanas y desde el exterior se puede admirar la gran belleza de su interior. Paso obligatorio desde la estación de trenes o autobuses hacia la calle Pillies, calle de esta zona de la ciudad que da acceso al casco histórico. Llama la atención, que en la misma calle nos encontraremos también una iglesia ortodoxa, muestra de la mezcla de religiones que estuvieron por estos lares, en este caso, de la época de dominación rusa.




Seguimos recorriendo la calle Pillies, cuajada de iglesias ortodoxas, mercadillos, restaurantes y casas de colores. En esta zona de calles intrincadas, plazas angostas y patios escondidos es obligada visita la iglesia de Santa Ana construida con más de 33 tipos diferentes de ladrillos, todos rojos, dandole una belleza inusitada a dicha iglesia, y la iglesia de Pedro y Pablo, que parece la misma de Santa Ana, porque están pegadas, pero realmente son iglesias diferentes. Nos llama la atención la cantidad de gente que asisten a las misas. Es domingo pero nos comentan que hay misas todos los días, y siempre llenas de gente. Indicaros que Lituania es un país muy católico, y sobre todo, muy prácticante, por lo que se le da mucha importancia a todo lo relativo a su fe, y se debe acceder a estos lugares con mucho respeto. Previamente, antes de llegar a estas iglesias, hemos realizado una parada en la plaza del ayuntamiento, impresionante, desde la cual, en dirección a la Catedral, y por una de estas calles intrincadas, conectadas a la calle principal, de camino a la iglesia de Santa Ana, visitamos el Museo del Ámbar, resina conocida como"oro báltico" y con la que los lituanos obran auténticas maravillas, desde joyas hasta piezas de decoración. El ambar (resina de los árboles fosilizada y que en esta zona es muy abundante) es muy valioso, y por lo tanto, caro. En una zona del museo, hay trozos de ambar con insectos, dentro, que fueron atrapados en la resina hace miles de millones de años, y ahora, con la ayuda de lupas, algunas incluso sin ellas, se pueden visualizar atrapados, como arañas, como avispas u hormigas. De hecho, nos indican, que de aquí le surgió la idea a Steven Spielberg para la película Parque Jurásico, en la cual se creaban dinosaurios a partir de ADN de mosquito, incrustado en resina, en ambar, ya que el mosquito tenía sangre de dinosaurio, por haberle picado previamente. Nos indican que como idea base, no está mal, pero que es mucha imaginación, y que obviamente hoy día no sería tan simple.





Bueno, dejemos a Hollywood con su imaginación y sus películas, y volvamos a la calle Pillies, para llegar a la plaza de la Catedral de la ciudad de estilo neoclásico. Frente a la Catedral está la más importante avenida comercial de Vilnius, y acceso a la parte moderna de la ciudad. A su espalda, duermen las ruinas del antiguo palacio de los grandes duques. En una de sus entradas, está la Torre de Gediminas, única torre de defensa de la ciudad que permanece en pie. Al otro extremo de la plaza podemos ver también otro monumento a Gediminas, montando a caballo, y rodeado de lobos. Cuenta la leyenda, que Gediminas, rey lituano, que vivía en Trakai (ciudad que conoceremos esta tarde), en una de sus salidas de caza, tuvo un sueño, en el cual soño con un lobo metálico, que aullaba con la fuerza de 100 lobos. Los sacerdotes de su corte, le interpretaron dicho sueño, como que en la colina donde tuvo el sueño, debía construir un castillo tan fuerte como el aullido de 100 lobos, a partir del cual, florecería una ciudad que lo llenaría de gloria. Esta ciudad es Vilnius, y Gediminas su fundador en 1323.




Tras conocer esta leyenda, la fundación de la ciudad, y ver la Catedral desde el exterior (dentro había misa, y estaba abarrotada), seguimos andando por el parque que está detrás de la Catedral, bordeando el río Neris (uno de los dos ríos que bordean la ciudad, este es el más pequeño, el otro es el río Vilna, río principal de la ciudad, del cual toma su nombre), y llegamos a uno de los barrios más característicos de Vilna, el barrio de Uzupis. Uzupis significa "al otro lado del río" en lituano y se refiere al rio Vilna. El barrio es famoso por la cantidad de artistas que lo han habitado y aún lo habitan. Son famosas, las numerosas galerias de arte, los talleres de los artistas y sus populares cafés. Pero, también es famosa, porque en Abril de 1991, el distrito se autodeclaro república independiente (La República de Uzupis), con un ejército de 12 personas. Hablamos de una República independiente, de 1,2 Kms cuadrados. Logicamente las autoridades del estado lituano desoyeron esta petición, a pesar de que esta pequeña Republica ha escrito su propia constitución, la cual está colgada en las paredes de una de las calles del barrio, y contiene como puntos principales, por ejemplo, que los habitantes y visitantes de Uzupis tienen derecho a ser feliz, que el perro tiene derecho a ser perro, que el dueño tiene obligación de querer al gato, pero el gato a su dueño no, ó, que se tiene derecho a morir, pero no obligación... y como estas 40 normas más. Como digo, están publicadas en piedra, en una de las calles del barrio, en varios idiomas (en español aún no). Como digo tienen su propio ejercito, de 12 miembros, que se reunen en un bar con su presidente, que como no, también tienen, todo un personaje. Una de las multas que la policia local, que este ejercito, te puede imponer, es que si no vas alegre por sus calles, te tienen que hacer cosquillas hasta que te rias. Bueno, toda esta petición de independiencia es un poco, bastante, broma, chufla, pero es muy interesante y llamativa al menos.




Tras la visita a la República de Uzupis tomamos un autobús, ya que nos desplazamos a 3 Kms del centro, para visitar un cementerio militar, el único que queda de los tres que tuvo la ciudad, el cual está rodeado de árboles, y en una ladera de un monte de la ciudad. En él vemos tumbas, mausoleos y monumentos a aquellos que han muerto por su patria en las diferentes guerras que se han disputado por esta zona de Europa. Llama la atención la zona de los polacos (Vilnius durante una época perteneció a Polonia, y ahora es anecdótico que soldados que murieron por la pertenencia de la ciudad a Polonia, esten enterrados en una ciudad Lituana, y no polaca). Lo mismo ocurre con la parte rusa (mastodóntica, inmensa) y un pequeño mausoleo francés, con soldados que lucharon con Napoleón en su intento de conquistar Rusia, en el siglo XIX, y el invierno duro de estas latitudes, y no el ejercito ruso, acabó con ellos. De hecho, los pocos metros donde están enterrados, se considera territorio francés, y no lituano.




Son ya casi las 2 de la tarde, y el estomago ya va diciendo estoy aquí, por lo que abandonamos Vilnius, momentaneamente, para visitar un lugar precioso, donde además aprovechamos para almorzar. El lugar es Trakai, situada a 30 Kms de la capital. Es todo un símbolo de la independencia lituana y el único parque histórico nacional europeo. Fue la residencia y gran fortaleza defensiva de los grandes duques de Gediminas. La fortificación es hoy museo de la historia de Lituania, un lugar donde degustar el "gyra", vino de escasa graduación típico del lugar y un idílico paraje en el que no solo los turistas sino también los oriundos disfrutan de relajantes paseos en barca. Fue la capital de Lituania, durante la época en la que Vilnius perteneció a Polonia. El encanto que tiene Trakai, es que el castillo, está situado en una isla, rodeado por lagos (en el pais hay más de 1000 lagos). Trakai es punto obligado de visita si venís a Lituania. El interior del castillo es impresionante, y su entrada, a través de un foso, comunica las diferentes salas del castillo, como dije antes, hoy museo. Fuera de las dependencias del castillo, y rodeada por sus murallas, se encuentra su plaza interior, ambientada en la época medieval, tanto con música, como con figurantes, tanto damas y doncellas, como caballeros y mesoneros, verdugos, etc... Se realizan representaciones teatrales, luchas con espadas, bailes de la época... un auténtico viaje en el tiempo, rodeado de una belleza natural sin igual.







 Tras esta fantástica visita, regresamos a Vilnius (recordar momento mariachi en el autobús, con el propio autobús zigzagueando al son del mariachi, en honor a nuestro guía, de origen mexicano, jajaja), y conocer algo más de la actual capital del país. Como ya son cerca de las 7 de la tarde, hora a la que cierran las tiendas del centro, y como realmente los regalos del viaje ya se compraron en Tallin, nos dirigimos a los dos lugares centricos, fuera del casco antiguo, que nos llama la atención, el castillo de Vilnius, y el monumento de las 3 cruces, ambos fantásticos miradores de la ciudad. Ambos tienen en común que hay que subir unas pequeñas colinas (en el primero, el castillo de Vilnius, han puesto un funicular, pero hoy domingo está cerrado). De todos modos, en ambos miradores, la subida no es muy larga, ni muy empinada, y en el caso del segundo, es además atravesando una ladera a través de un bosque, dentro de la ciudad, precioso. Lo segundo que tienen en común, es que al tener que subir, estamos en los puntos más altos de la ciudad, y por tanto estupendos miradores para visualizar toda la ciudad, tanto la parte antigua, el casco histórico, como la parte moderna, detrás del río Vilna, llena de grandes y anchas avenidas, y de incluso rascacielos. Hay una zona con 3 ó 4 espectaculares, que no son muchos, pero lo suficiente para llamar a dicha zona, la pequeña Manhattan de Vilnius. Merece la pena acabar la visita a Vilnius en algunos de estos dos puntos, con el sol despidiendose y visualizando unas vistas increíbles de esta gran ciudad.




Está anocheciendo, son ya las 8:30, hora de cenar en estos países, por lo que nos dirigimos, dando por acabada la visita turística, al restaurante Lokos, junto a la plaza del ayuntamiento. Son muchos días de viaje, por lo que la última noche nos merecemos un homenaje. Elegimos este restaurante porque además de tener una calidad/precio estupenda, su especialidad son la carne de oso, de ciervo (gamo) y de castor (como veis, nada que ver con el cerdo, la ternera o el pollo típicos de nuestro país). Lo dicho, merece la pena. Tanto la comida, como el lugar, como el servicio, excelentes.



Se acaba el día, estamos cansados, pero con el estomago satisfecho, y lamentablemente, tenemos que retirarnos para el hotel. Y digo lamentablemente, porque todo lo bueno se acaba, y mañana, toca regresar a España, y volver al cotidiano, aburrido y anodino día a día. Pero bueno, regresamos alegres, cansados, pero alegres por todo lo visto, por todo lo nuevo conocido y visitado, y con la sensación de haber conocido algo mejor la personalidad, la idiosincracia de tres países bastantes desconocidos hasta ahora por mí, donde hay mucho por conocer y descubrir. Personalmente de todo, lo que mas me ha impresionado ha sido Tallin, y espero, con suerte, poder volver en época invernal, donde aunque el tiempo meteorológico será peor, la belleza de esa ciudad, ya de por sí bella, rodeada de nieve, tiene que ser precioso.

Se acaba el viaje, regresamos a España, y ha sido un placer haberlo compartido con todos vosotros.

Hasta la próxima Bloxperiencia.